FRAGON 

El pasado sábado 23 de enero parte de la clase política hidalguense quedó pasmada con semejante noticia: el PRI Hidalgo ya tenía abanderados para la contienda de diputados federales. Aun cuando se dijo que las nominaciones fueron de unidad, la rabieta de los suspirantes que no alcanzaron la nominación, fue insoslayable. 

La ex secretaria de Educación Pública de Hidalgo, Sayonara Vargas; el ex secretario de Medio Ambiente, Benjamín Rico y el ex alcalde de Zempoala, Héctor Meneses Arrieta, se registraron oficial y formalmente dentro de las reglas y términos procesales.  

Generó sorpresa el destape de Sayonara y Héctor. Ambos, no tienen el perfil idóneo para este tipo de batallas. De Benjamín Rico, ya estaba más que presagiado el asunto, pues cedió la alcaldía capitalina a cambio de una curul en San Lázaro. 

Recordemos que la semana pasada, la dirigencia estatal del PRI en Hidalgo anunció la suspensión del proceso interno entre los tricolores. Sin embargo, les faltó aclarar que -únicamente el intervalo- contemplaba candidaturas locales para legisladores, así como los comicios pendientes en los municipios de Acaxochitlán e Ixmiquilpan.  

Pues bien, los llamados candidatos de unidad se inscribieron ante la Comisión Estatal de Procesos Internos del Comité Directivo Estatal. En esta ocasión, el “festejo” careció de jolgorio. Faltó la fiesta, el folclor, los mariachis, la banda, el séquito de colaboradores abriendo paso.  ¿Y qué decir de los acarreados?, bueno de los “simpatizantes”, pues. 

Estos conciertos electorales (de cara al próximo 6 de junio), quedarán para la historia. Almacenados tristemente en la memoria de las y los participantes. Serán históricos por el acoso vigente de una pandemia que no cesa y castiga. El contraste es abismal con años anteriores. De esos pomposos y de júbilo. 

En esta columna expusimos que algunos suspirantes manifestaron su voluntad de contender acogidos a la típica frase de “a ver si es chicle y pega”. Así aconteció con Sayonara Vargas. La ex secretaria titular de Educación Pública conoce perfectamente el significado del descalabro. 

Recordemos. Era el epílogo de junio del año 2018. A Sayonara Vargas, candidata del PRI a ocupar un escaño en San Lázaro, la circundó un escándalo de corte local y nacional. Se ventiló comprometedora grabación de 5 minutos con 35 segundos.  El audio mostró el presunto uso de programas sociales a favor de campañas políticas debido a que hizo referencia a una estimación de votos valiéndose del programa Prospera. 

Finalmente, perdió la elección y desde entonces… la licenciada en ciencias de la comunicación y oriunda de la Huasteca hidalguense no ha visto acción política alguna. De ahí que el priismo hidalguense no vio con buenos ojos esta postulación, cediendo a la especulación total. 

Similar escenario sucedió con Héctor Meneses Arrieta. El ex alcalde del municipio de Zempoala no fraguó una buena administración municipal. Incluso, habitantes de la comunidad de Acelotla, al oriente de la cabecera municipal, en su momento lo señalaron de –aparentemente- encubrir malos manejos de la comitiva responsable del manantial de  Acelotla–Santa Inés, que abastece agua potable a esta comunidad, entre otros tantos desaguisados. 

De hecho, algunos priistas de hueso colorado, conocedores, de esos que “cruzan el pantano y no se manchan” dicen que, si el objetivo es favorecer a la familia Meneses Arrieta, entonces el perfil idóneo era el hermano, José Ventura, actual titular de la Secretaría de Obras Públicas del gobierno estatal. (Continuará…)