Carlos Ramos Padilla

“Patrullaje de rutina” así lo dijo Alfonso Durazo, es decir, no se habla de inteligencia, ni de estrategia, ni de logística, ni de operativos, en pocas palabras, los militares pasaban por ahí y los sicarios del Cartel de Sinaloa exhibieron las acciones más violentas y sangrientas que se hayan registrado. Los delincuentes mostraron la capacidad de fuego.

120 minutos disparando con todo tipo de armamento, principalmente de grueso calibre. Vehículos artillados con sicarios adiestrados en el uso de las armas. Unidades del ejército secuestradas. Matones que superan en número a los soldados. Cerca de 40 reos, liberados. El gobernador Quirino Ordaz mandó un mensaje: “les pido mantenerse a salvo y estar atentos a las cuentas oficiales del Gobierno del Estado”. Y en los últimos días los tiroteos y los muertos se acumulan, Michoacán, Guerrero y Sinaloa.

Culiacán en toque de queda. Se suspenden clases en todos los niveles. Líneas aéreas como Viva Aerobús canceló vuelos por protección de sus pasajeros. Y supuestos audios de los sicarios, festejando, aseguran que ya “liberaron al patrón” refiriéndose a Ovidio Guzmán, hijo del ‘Chapo’, lo que significaría un serio descalabro para el gobierno federal y las conjeturas acerca de que efectivamente, como señaló Olga Sánchez Cordero, secretaria de gobernación, se está negociando con grupos armados y el argumento es que la prioridad es “pacificar” al país y con esto la claudicación del Estado.

Y salen las voces como Ricardo Monreal señalando que lo de Culiacán “refleja el proceso de descomposición y destrucción del tejido social que se heredó”. ¿Caray, que no fue miembro del PRI en 1975?, ¿Qué no fue gobernador de Zacatecas por el PRD (1998/2004)? ¿Qué no coordinó la campaña de AMLO desde la plataforma del Partido del Trabajo? Entonces él es uno de los que heredaron la descomposición social o tenemos que recordar la serie de acusaciones entre Monreal y Amalia García su sucesora en Zacatecas por ilícitos e irregularidades.

O la forma en que la administración de Peña Nieto a través de la secretaria de gobernación le anticipó de una posible agresión por bandas delincuenciales sumadas al crimen organizado. Hay memoria y hay testimonios. Esas declaraciones sólo dibujan los intereses de quienes las expresan y no la urgencia de pedir cuentas a un gobierno que se ha visto incompetente en su responsabilidad.

No es “cerrar filas con el Presidente” como pide el zacatecano, es cerrar filas con la sociedad agredida, con el país herido. Veamos las repercusiones no sólo políticas y económicas domésticas sino las reacciones mundiales porque también recordemos que, por un tiroteo en Texas, Marcelo Ebrard pidió se calificara a ese acto como “terrorismo”.

Ahora qué explicaciones daremos al mundo porque la historia de Colombia y Pablo Escobar Gaviria lamentablemente se mexicanizo, pero con nuestras modalidades, aquí se pide a las abuelitas que resuelvan el conflicto.

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