Miguel Ángel López Farías
Parece que ha sido demasiado, días que a cuenta gotas no terminan de explicar el «por qué tuvieron que ser las cosas así», días de duelo posterior a la derrota, noticias que abrumaron y que aun asfixian la mente y trastocan las emociones…hasta los periodistas más críticos de la 4 t hoy intentan descifrar las señales de lo que vendrá, que tipo de «ella» será… ¿Y si claudia es diferente?, ¿Y si solo será una sombra de Andrés Manuel?»…cascadas de preguntas para los que aún se niegan a aceptar que más de 35 millones de votos hablaron de manera recia y por demás lapidaria.
Espíritus lastimados por el » hubiera sido», en otros es mejor la mueca de la resignación y orar bajo el mantra de » lo que dios diga».
Y en el palco mayor esa figura que nos regresa al México de 1970,1976…en donde el poder absoluto recaía en el amo y señor de todo, cacique mayor de aquel PRI que dominaba hasta la ranchería más alejada… ¿Verdad que es bueno saber de historia? Esta es una ruda lección para los arrogantes enamorados de las redes sociales y sus explicaciones estomacales… López obrador no hizo otra cosa que llevarnos de la mano a la hemeroteca y aplicar la dosis de la dictadura perfecta dibujada por Vargas llosa…
¿O no acaso estamos releyendo esa catedra? Antes era el PRI y un poderoso tlatoani manejando congresos chiquitos y grandotes, senado, tribunales, economía, ejercito, elecciones, hasta los grandes capos del crimen o caciques tenían credenciales de fieles militantes del imparable tricolor …hoy es morena y el autor de la masacre electoral no se apellida Echeverría ni López Portillo, vamos, no es Elías Calles, es Andrés Manuel López Obrador. Pero eso lo sabemos ahora.
lo que arrebata el sueño a los filisteos es si la próxima mandataria será… ¿Cómo será?… ¿Qué hará una vez que se cruce la banda presidencial?
Se comete un acto de injusticia cada que se asegura que ella es un títere de López Obrador, no es ni será así, pero tampoco se debe apostar a que vendrá un cambio abrupto entre el tutor y la tutelada…le sugiero estar atento o atenta a el anuncio del próximo gabinete, ahí encontraremos el ADN de López Obrador, pero con el sello de la propia doctora en terrenos de fusiones entre secretarias de estado.
la silla presidencial es un fuerte afrodisiaco político que inunda de endorfinas y adrenalina a quien la posee, misma que no se comparte, el poder es indivisible…el propio López Obrador sabe que claudia llega para fortalecer su propuesta de nación, pero no como siamesa y no lo digo yo, lo explica la historia y sus vueltas de tuerca. ¿y en que consiste el proyecto de nación del obradorato?
Otra vez vayamos a 1976… el Estado como el gran protector, el gran padre…solo que con la variante de que las lecciones sobre libre mercado han sido aprendidas y hasta el momento las respetan, como si fuesen los más fieles tecnócratas del salinato.
Claudia no viene a romper, ni a profundizar el encono, ella comienza a asomarse como una figura conciliatoria y es por una razón elemental, su tarea es demostrar que el plan llamado segundo piso de la cuarta transformación da para todos, que es benéfica hasta para quienes no votaron por ella. Es, además, un acto de supervivencia para ese mismo movimiento, ya que el país no resistiría seis años más de acidez y violencia.














