Fragon  

Transcurría la tarde del pasado miércoles 9 de febrero de este 2022. En torno a de las 18:30 horas, vecinos de El Dengui, de Cruz Azul, (una colonia asentada en Tula, uno de los 84 municipios que integran Hidalgo), se trasladaron a la explanada de la presidencia municipal.  

En esos momentos todo fue confusión. La turba de habitantes generó infinidad de especulaciones. Incluso, se pensó en que se trataba de un linchamiento de algún pillo. Las alarmas de seguridad se incendiaron.  

La zozobra hizo presa a colonos, sin excepción de la misma policía municipal. En cuestión de minutos se conoció el motivo de lo que era un embrollo. Mezcolanza de: enfado, rabieta, impotencia… y todos los sinónimos que se pueden adherir.  

Se trataba nada menos que de una manifestación de vecinos que se vieron timados por su autoridad municipal al entregarles colchones viejos disfrazados de nuevos en “apoyo” por las inundaciones ocurridas el 6 y 7 de septiembre del pasado 2021. 

Los protestantes exhibieron algunos de los colchones en deplorables condiciones. Ante el enfado incontrolable, les rociaron gasolina y les prendieron fuego. Paralelamente, el palacio municipal fue asegurado por policías, quienes se enfrentaron y forcejearon con los manifestantes. Los ánimos caldeados en su máxima expresión. Se temía de todo. 

El alcalde de extracción perredista Manuel Hernández Badillo, hizo mutis. Eludió a los manifestantes. Su conducta fue tachada de cobarde por la Asociación Civil Unidos Por Tula. A la postre se conoció que el actual Ayuntamiento realizó una compra a sobreprecio de 763 colchones “nuevos” por la nada despreciable cantidad de 1 millón 692 mil 56.86 pesos. 

Los quejosos afirmaron que, detrás de ese “bondadoso” apoyo, la realidad fue repugnante. Por varios meses los damnificados durmieron en 80 colchonetas en deplorables condiciones internas. Podridos, con manchas de orina, materia fecal, hongos y chinches. Metamorfoseados en su asquerosa dimensión. 

El colectivo dejó al descubierto que el precio original de los colchones era de 50 pesos por unidad, pero fueron adquiridos a un costo de entre 850 y mil 500 pesos. Empero, nuevos, las mueblerías los ofertan a un costo de 800 pesos el individual y 900 el matrimonial.  

El alcalde Hernández Badillo dejó enfriar la erupción de enfado y polémica que trascendió hasta en medios nacionales. Sus “flamantes” asesores le recomendaron eludir públicamente el tema. Se limitaron a publicar unas escuetas líneas en redes sociales del ayuntamiento. Arropados en los pretextos en turno, como el de la veda electoral que impera en Hidalgo, mencionaron que no se fijaba postura alguna respecto a los hechos. Así abrazan el cinismo en sus múltiples vertientes.  

La cascada de justificaciones será vigente, arropadas que detrás de las manifestaciones existe la guerra sucia. Que es golpeteo de los opositores. Que es fuego amigo por cuestiones electorales. Total, la mediocridad se disfraza y se justifica… Continuará.