Miguel Ángel López Farías

La democracia a la mexicana es carísima, si la vemos desde el rubro de «costos-beneficios» esta nos queda a deber.  Normalmente nos ha salido más «caro el caldo que las albóndigas», la historia de los procesos electorales así lo demuestran, solo que el boleto de la 4T nos está saliendo como nunca imaginamos.

Y este año tendremos elecciones, más de 20 mil millones de pesos, dinerito oficial, pues falta los guardaditos del gobierno de AMLO, López Obrador pretende ganar a punta de billetazos y de la criminal especulación de la vacuna, antes eran despensas, ahora será el «votas por morena o no habrá vacuna».

Pero le digo, siendo la democracia un artículo de lujo muy poco eficiente nos encontramos que en la gorilesca manera de ver el juego de la selección de candidatos de un partido como Morena que pisoteando sus propias promesas de que «son diferentes a los demás» tal y como repitió su líder.

“Escupir para arriba», así se dice cuando aquellos críticos mojigatos señalan los errores de los demás sin detenerse a pensar que muy pronto caerán por su propia lengua. Veamos cómo les va con lo que ellos llaman «encuestas» y maneras de selección de sus candidatos, una bazofia que solo Mario Delgado, el líder de cartón de Morena afirma estar respetando.

En morena se engañan, pero creen que el respeto de los ciudadanos no los ven, en todos sus procesos de selección se han llenado de acusaciones de fraude, en poco menos de las 15 candidaturas a las gubernaturas las aguas negras se les han salido de cause, siendo señalada la dirigencia de Mario Delgado como una tramposa y manipuladora de los números, y eso de señalar a Delgado es tambien una vacilada, pues es bien sabido que el solo es el títere, el titiritero trabaja en Palacio Nacional.

Todas las candidaturas a puestos de elección en Morena serán designadas por dedazo, una de manera directa, otras bajo la folclórica versión de tómbolas en donde los ilusos aspirantes escribirán sus nombres y si salen sorteados amanecerán como diputados o presidentes municipales.

O sea, su dinero, el de nuestros impuestos se puede ir a la cañería pues lo que habrá de marcar el baile es la posible llegada a cargos de gente inexperta y peor aún, criminales o sin un grado de conocimiento de la cosa pública.

En algunos municipios gobernados (es un decir) por Morena en el Estado de México se tiene conocimiento de que así serán asignados los puestos, por tómbolas, lo que nos lleva a confirmar que los mexicanos no merecemos ni respeto ni consideraciones ante la necesidad de contar con políticos realmente preparados y de altura intelectual.

Morena refleja, junto con su dirigencia y su patrón, una torcida manera de jugar a la democracia. Sin duda, lo que sucede en Morena es un escupitajo a Francisco I. Madero y su sueño aquel de sufragio efectivo… vaya vacilada.