Conseguir un pensamiento libre en la sociedad actual  

es difícil porque la democracia está pervertida y secuestrada.  

José Luis Sampedro 

Víctor Sánchez Baños 

Se consumó una de las tragedias democráticas de la Cuarta Transformación. La elección en el sindicato petrolero, no fue la voluntad de los trabajadores, como grita el presidente López Obrador. Fue un vil robo cibernético.  

Las encuestas de salida, de los pocos periódicos que hicieron ese ejercicio, como Reforma, daban a Arturo Flores, a quien le dicen el “Doc”, con un 44% de preferencia del voto; le seguía la senadora por Campeche (por Morena), Cecilia Sánchez, quien recibía apoyo de Laida Sansores, con el 36% de simpatías; y en tercer sitio Ricardo Aldana, con el 15%.  

Este último es el hombre de todas las confianzas de Deschamps, con quien comparte hasta las claves de cuentas en Andorra y paraísos del Caribe, como me mencionan trabajadores petroleros cercanos a ellos.  

Pero, eso tiene trascendencia política. Seguramente, Carlos Romero Deschamps vendió al gobierno de López Obrador la imagen de que controla a la mayoría de los trabajadores del Sindicato Petrolero, un bastión político que seguramente es apetitoso instrumento para las elecciones del 2024.  

El sector obrero, como en la época del priismo más primitivo, es la herramienta del partido en el poder para movilizaciones políticas y, especialmente, para acudir a las urnas en bloque en favor del partido en el poder. Así ocurrió por décadas y de ahí aprendió López Obrador al manejo de los sectores obrero, militar, campesino y de clases medidas.  

Ahora bien, el dinero manda en las decisiones. Romero, tiene mucho. Miles de millones de dólares, sin exagerar.  

Pero el valor real de Romero, y ahora de Aldana, es la forma como puede apoyar al gobierno lopezobradorista. Si tienen 100 mil trabajadores de Pemex bajo el yugo de un líder que se dice fuerte, entonces puedes apoyar la política del gobierno federal.  

Aquí aparece un factor importante. Se trata de un trabajador de Pemex (a diferencia de Aldana quien no es un trabajador de Pemex sindicalizado, sino uno de confianza, lo que va contra los estatutos), que ganó todas las instancias legales para tener el reconocimiento como secretario general de esa organización.  

Se trata de Rubén Choreño Morales, quien lleva más de 40 años como trabajador sindicalizado de Pemex y quien cuenta con los reconocimientos judiciales y que no han sido aceptados ni por la Secretaría de Trabajo, ni por la paraestatal petrolera.  

El cochinero que hicieron desde Palacio Nacional, con la secretaria de Trabajo, Luisa María Alcalde, así como por el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, Plácido Morales Vargas, así como el empleado de Alcalde, Alfredo Domínguez Marrufo, responsable del registro de organizaciones, actuaron como delincuencia organizada.  

La libertad laboral que clamaba la reforma laboral del 2019, es simplemente un sueño de opio de la izquierda mexicana, en contra de millones de trabajadores mexicanos. 

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