Fragon 

Insistimos en el bullicio que impera en Hidalgo de cara al proceso electoral para renovar la silla del cuarto piso del palacio de Gobierno asentado en Plaza Juárez, de la capital hidalguense. 

Las piezas del ajedrez político se remueven continuamente entre los actores políticos y sus respectivos partidos. Los nombres de los suspirantes aumentan conforme avanzan los días y se acerca la hora del clásico “destape” de los abanderados. La carrera gubernamental está en su apogeo. 

Mientras tanto, ya se advierte a quienes les interesa aparecer en  esas listas con el encabezado de “posibilidad”. Así como  en las  encuestas (“patito”, afines, pagadas o de las serias) todo con la firme intención de negociar alguna posición a cambio de capitales políticos. Así, paulatinamente, los interesados reaparecen mediante el acercamiento con los medios de difusión locales y columnistas de corte nacional. 

Sabemos que en el universo de la política nada está escrito. Quién no recuerda la frase tan popular: “quien se mueve no sale en la foto”, acuñada por Don Fidel Velázquez quien aludía -en abstracto-, para que el político se “cuadrara” con el jefe… quedarse calladito, servirle a los de arriba pa’ recibir algo de hueso”. O bien, prorrumpir ungido por los jerarcas, esos también llamados “gurús” que ostentan el trono del poder dentro de las altas esferas.  

Ya solamente es eso. Legítimo recuerdo de tan polémica frase. Vigente y repetida por supuestos profetas pamplineros en esta, nuestra grotesca democracia y en nuestra política mexicana convertida en un infalible pancracio.  

Un escenario en el que los que se anotan, suspiran y levantan la mano para ser tomados en cuenta por los amos o dueños de los institutos políticos, (mimetizados entre sí y desviados de sus propias ideologías) puedan echarles un lazo y poner su dedo sobre sus cabezas, para lo cual deberán demostrar su inmaculada “institucionalidad”. En algunos casos, tan cuestionada. 

Toda esta atmósfera política luce en ascenso en territorio hidalguense. Aquí, la palabra alternancia se replica constantemente entre los politólogos, funcionarios, entre seguidores de partidos, etcétera.  

En la columna resaltamos lo perjudicial que suele suceder la difusión de gráficas con o sin intención. Posar con actores políticos caducos. Citamos a Carolina Viggiano. La priista apareció con algunos “personajes” de los bien o mal llamados “dinosaurios”. 

Recientemente proliferó -“por arte de magia”- una gráfica en la que aparece el senador de morena, Julio Menchaca Salazar junto con el “súper” delegado federal de programas para el desarrollo en Hidalgo y quien se ganó el mote de bravucón y pendenciero por distintos yerros que ultrajaron su vestimenta política. 

El mensaje de la foto fue premeditado. Para decir “estamos unidos, en paz, y en armonía los que suspiramos por llegar a las próximas boletas electorales por parte de la tan famosa 4T”. Más o menos se descifra el título de la gráfica -captada en un conocido restaurante-. 

Conforme se acerca la renovación del poder ejecutivo de Hidalgo, resurge Menchaca Salazar, ex priista de hueso colorado y quien captó la atención nacional -por asistir al evento masónico celebrado en el Palacio de Bellas Artes- convocado por Naasón Joaquín García, el líder de iglesia La Luz del Mundo detenido en el 2019 en EU por presuntos abusos a menores. (Continuará…)