Víctor Hugo Islas Suárez
Muchos son los libros, cuentos, y películas que me han llevado a la imaginación de mundos habitados o posibles de habitar por nuestra especie, hace poco leía sobre un mundo 3 veces más grande que la tierra, y eso me llevo a pensar si ¿es posible vivir con más fuerza de gravedad que la conocemos y vivimos en este planeta?
Para comenzar a desmenuzar esta idea, entendamos qué significa la “fuerza G”. Esa unidad mide la fuerza de gravedad con la que somos atraídos al centro de la Tierra, por regla general, la gravedad terrícola es de 1G, lo que es igual al famoso 9.8 m/s². Si aceleráramos con esos números, haríamos el 0 a 100 km/h en 2.74 segundos, para dar un ejemplo, el flamante Tesla Modelo S hace esta tarea en 2.39 segundos, o sea, nos imprime una fuerza de 1.14G, lo que no conlleva ningún tipo de problema.
El récord mundial de aceleración humana es de 46.2G, hecho por el militar estadounidense John Stapp, quien fue atado a un cohete (sí, como el Coyote de los Looney Toons). A semejante aceleración, el cuerpo humano comienza a sentir el impacto. Incluso Stapp sufrió fracturas de costillas a los 35G. Tomando eso en cuenta, los 35G pasados en limpio significan hacer el 0 a 100 km/h en 0,078”; y si creemos ser capaces de vencer a Stapp, haríamos el 0 a 100 km/h en 0,061 segundos. Abajo de ese tiempo, es muy probable que nuestro cuerpo no aguante más y sea nuestra última acelerada.
Pero bien, ahora hablemos de algo más simple que acelerar, levantar una pierna, una silla o trotar puede ser más necesario que andar a 100 kilómetros por hora, así pues, la presión máxima que un esqueleto humano típico sería capaz de soportar antes de romperse, ese límite está en los 10g, es decir, en una gravedad diez veces superior a la de la Tierra bajo una gravedad apenas algo más intensa, nuestros huesos se partirían en mil pedazos.
Otros órganos y sistemas físicos, sin embargo, ni siquiera podrían llegar tan lejos, se tiene el cálculo de que de ser posible caminar en un planeta un atleta bien entrenado ya no sería capaz de levantarse de la cama, o de una silla, con una gravedad superior a los 5g. En el caso de la locomoción, el límite máximo se reduce aún más, hasta los 4,6g.
Ante un campo gravitatorio superior al de la Tierra la sangre tiende a bajar a las piernas, lo que requiere un esfuerzo adicional del corazón para bombearla hasta el cerebro. En última instancia, la supervivencia en tal ambiente requeriría de un mayor volumen de sangre, lo que daría lugar a presiones sanguíneas más altas, con sus consiguientes riesgos para la salud.
La suma de todos esos factores reduce el límite a 4g. Esa es, en efecto, la máxima gravedad que el sistema circulatorio de un atleta podría resistir a largo plazo.
Por supuesto, la inmensa mayoría de las personas no somos atletas entrenados, por lo que sus límites de resistencia gravitatoria serían incluso más bajos.
Esta información, puede llevar a seleccionar de una manera más metódica los posibles planetas para ser habitados, y lleva a muchas incógnitas más, por ejemplo ¿Qué estatura tendría un ser un planeta que fuese 10 veces más grande que la tierra? ¿tendría pierna del tamaño y grosor que los elefantes para poder sopórtalo? ¿serían enanos barbudos pretenciosos y cretinos, por haber sido formados en ambientes hostiles? ¿O serian esbeltos y delgados si procedieran de un planeta más pequeño que el nuestro? Muchas cosas en que pensar, mientras sigue la pandemia.














