Víctor Hugo Islas Suárez

Hace 3 años estábamos sumergidos en una pandemia mundial, la vida era diferente, las calles no estaban tan llenas, el transporte público parecía un encanto de vacacionistas entre semana, había gente en los parques haciendo ejercicio y el ahorro de tiempo por no trasladarse al lugar de trabajo nos daba cierta calidad de vida, pero de “pronto” todo cambió.

Llegaron las vacunas, la gente se empoderó de alguna manera con ello, se sintió invencible, resistente al virus (y sí) y entonces comenzamos a llenar las plazas públicas, los parques, las calles y obviamente las oficinas, despertó en nosotros una especie de ansiedad, una tremenda necesidad de volver al transporte de 2 horas y a las calles llenas de gente, muchos decían extrañar a sus compañeros de trabajo, y hasta a la señora de la esquina que vende chilaquiles.

Y así llegamos al 2024, sin cubrebocas, sin más refuerzos de vacunación, y con las medidas sanitarias en el olvido, he visto personas enfermas en el metro, en calles y plazas, centros comerciales y centros de trabajo, se nos olvido todo, así somos como humanos, resistentes, afrontamos los cambios y nos adaptamos, y nunca estamos contentos con nuestro entorno, somos eso, seres tan imperfectos que no nos gusta estar cómodos, buscamos siempre como complicarnos la vida, es muy real aquello de que “los humanos somos auto destructivos” .

Con la pancarta de “aquí ya no pasa nada” las empresas han vuelto a convocar a sus empleados a las oficinas, de nuevo todas las calles están llenas, de nuevo el transporte público es un caos día a día, y día a día nos quejamos del tráfico, del calor, de las lluvias y del frío, sí, de nuevo a la normalidad, total, ya sabemos que hacer en la próxima pandemia.

Se nos olvido el ahorro en rentas de espacios, se nos olvidó la calidad de vida por el ahorro de tiempo, se nos esfumó la convivencia familiar, el tiempo con los amigos, las caminatas y demás, y si bien eso lo puedo pasar por alto ya que como dije entiendo al humano auto destructivo, lo que de verdad me duele de todo esto es que después de todo, después de todo no aprendimos nada, ya no hay limpieza de manos y áreas, ya no hay desinfección de las compras, ya hasta el cumpleañero le sopla al pastel de nuevo, y las personas enfermas siguen yendo a trabajar sin importarles el resto de las personas, ay humanos, que lastima que seamos así, que pena que no aprendamos nada, que siempre antepongamos el pensamiento personal sobre el de las masas, importa más lo que yo creo que lo que le pase al vecino, porque sí, así somos, y no es tema de que uno sea mexicano o gringo, es tema de la especie, las individualidades resultan apremiantes en la mente.

Ah, pero eso sí, nos vemos en la próxima pandemia (que espero no sea tan severa) ya veremos de nuevo como todos al inicio rechazan las medidas que se imponga, ya los vere negando la realidad diciendo “esto es cosa del gobierno”, “la probabilidad de que nos pase algo es casi nula”, “ash, eso lo invento una empresa multinacional”, de verdad que somos patéticos.

Y, por cierto, a todo esto, ¿ya se activó el chip que le pusieron en la vacuna? ¿ya vimos las mutaciones en los bebés COVID?  ¿ya siente usted que le llegan rayos espaciales que controlan su sed y le hacen beber o comer tal cosa?

¿O es simplemente que se nos olvido todo y como buenos humanos respondemos “pues es que ya todos están igual que antes”? mmmmm… Sabe que, es verdad, porque después de todo, usted es un humano cualquiera.