Jesús Corona Osornio  

Muchos ciudadanos se sorprendieron, porque el pasado domingo seis de junio el partido del señor López ganó cuatro de seis gubernaturas. Algunos analistas festejaban triunfalistas la paliza propinada a la coalición PAN-PRI-PRD, pudimos ver en los noticieros de televisión la docilidad con que las cadenas se han supeditado al régimen. Nadie fue capaz de comentar que tanto los triunfos de la alianza como los de Morena fueron marcados por el abstencionismo, en promedio puede decirse que la mitad de la población empadronada decidió no votar, con su abstención envían un mensaje, el cansancio de la política y sus actores, el hartazgo de ver que nadie cumple lo que promete, que una vez en los cargos solo ven por ellos y sus parientes. En este sexenio el nepotismo es la piedra de toque. El propio presidente comenzó tal práctica al proponer a quienes hoy son magistradas de la nación, esposas de cercanos al ejecutivo. 

No existe dependencia que esté libre del orgullo presidencial, el nepotismo cuatrotero, bandera insignia sin dudas de cada miembro del gabinete. 

Los triunfos de Morena son en realidad de López, cuyos niveles de popularidad son muy elevados, nos guste o no. Que la mitad de los ciudadanos de cada una de las seis entidades que eligieron gobernador debiera ser motivo de preocupación para cada partido político. Es lamentable el triunfalismo de los ganadores, da risa, aunque no sea broma, escucharlos es patético, palabras más, palabras menos repiten lo mismo, promesas y más promesas con la salvedad que los morenistas tendrán tajada del presupuesto para que apliquen los programas clientelares. 

Párrafos arriba mencioné la noche del triunfalismo y como las televisoras al través de sus noticieros o programas especiales, cantaban la derrota de los aliancistas y la fortaleza de López y su partido. 

No se atrevieron a criticar el escaso interés de la mitad de la ciudadanía que no quiso votar. 

Algún mérito habría que otorgarles a los dos triunfos de las oposiciones, realmente estas fueron elecciones en las que los ríos de dinero y los programas sociales -así le llaman a la compra del voto en Morena- jugaron un papel fundamental, tendríamos que auscultar las finanzas de los estados ganados por la alianza Sí por México, que entre otros patrocina Xavier González, ahí también corrió el dinero a manos llenas. 

Morena no está concebido como un partido tradicional, sus estructuras nacionales parecen operar como cualquier partido, pero, en realidad, son un movimiento en el que caben todas las corrientes políticas existentes en el país, el presidente nacional de ese partido es un mero instrumento que da la cara, pretenden tapar el sol con un dedo, el que ordena todo es AMLO, la secretaria general es una soldadera que es utilizada para los ataques y el pleito barato. Los demás miembros del CEN son floreritos que solo sirven para rellenar las fotos en los eventos que promueve el partido-movimiento. 

Así las cosas, hemos analizado mal a Morena, los adversarios del señor de Palacio no han entendido por qué se les están fugando sus militancias, no solo es el reparto de dinero, no son nada más los programas, no solamente es López, es todo eso y un adecuado proyecto de ideologización y la construcción de bases sólidamente preparadas. 

Morena el no partido, causa terror entre las oposiciones porque las oposiciones no tienen liderazgos, no tienen estructura y no tienen ganas de defender a México. Hasta la próxima.