Judith Sánchez Reyes

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo indicó que limitar el uso de celulares en escuelas se busca pueda implementarse a partir del próximo ciclo escolar.

“La idea es que podamos tomar una decisión este mismo mes y a finales de agosto para el inicio del ciclo escolar (…) entonces se implementaría ya para este inicio de ciclo en septiembre y poder hablarlo con las maestras los maestros para que podemos ir avanzando en algo que ya es prácticamente un consenso 70 por ciento de madres y padres de familia en el país”, anunció.

En La Mañanera de este lunes, dejó en claro que esta iniciativa buscar hacer que los niños regresen al juego y la convivencia personal.

«Los niños tienen que jugar, tienen que correr, tienen que convivir. No pueden estar todo el día pegados al celular», dijo este lunes en Palacio Nacional.

Reconoció que los teléfonos ya son parte de la vida diaria, pero advirtió del impacto en la salud mental, el aprendizaje y la convivencia.

En Palacio Nacional, explicó que el tema se revisa con la secretaría de Educación Pública (SEP) y con los estados. La ruta son lineamientos para que no se usen en horario de clases, salvo que el maestro lo pida como herramienta.

«Una cosa es que sirva como herramienta educativa y otra es que se vuelva una adicción. Tenemos que poner límites claros», afirmó.

Pidió a madres y padres involucrarse en lo que ven sus hijos en redes y videojuegos.

«Hay que hablar con los niños. Que no sustituyan la comida, el deporte, la plática en familia por estar scrolleando. Es un problema de salud pública», sostuvo.

La SEP, a cargo de Mario Delgado, presentará en las próximas semanas la propuesta. Se analiza que los alumnos guarden el teléfono al entrar al salón, que se permita solo en horarios definidos y que haya campañas con familias.

«El objetivo no es quitarles el celular, es que tengan infancia. Que lean, que jueguen fútbol, que salgan a la calle», dijo.

La referencia la hizo al mencionar los casos de varios países y estados del país que ya prohíben el celular en el aula.

Tecnología sí, redes adictivas no

La presidenta Claudia Sheinbaum destacó que no es contra la tecnología, sino contra el uso de redes sociales diseñadas para generar adicción.

«Hoy en día hay un esquema de uso de los dispositivos digitales para enviar tareas, para enviar las calificaciones, para mecanismos educativos. No se trata de eso. El problema del que estamos hablando es esencialmente las redes sociales que han generado adicción, están diseñadas para ese objetivo, porque finalmente son empresas privadas», puntualizó.

La mandataria federal sostuvo que las plataformas sí tienen contenidos educativos, pero el modelo de negocio es el que provoca el enganche.

«Hay contenidos educativos en las redes, muchos, el problema son los mecanismos que generan adicción», dijo. «No es una regulación desde una perspectiva punitiva».

Defendió que el uso del celular en el aula debe ser una definición colectiva entre maestros, directores y padres, no una imposición.

«Hay muchas escuelas que ya tienen una definición de los propios directores o maestros. Tiene que ser una definición colectiva», señaló.

Puso sobre la mesa el debate que traen varios países que apostaron todo a lo digital y hoy dan marcha atrás. Aseguró que hay un impacto cognitivo distinto cuando todo es pantalla.

«Muchos de estos países que dijeron hay que entrar a la modernidad y hay que usar todo lo digital para enseñar, ahora están en un papel de un desarrollo cognitivo completamente distinto al estar solamente en la pantalla. Leer nuevamente y discutir sobre la lectura desarrolla las neuronas de una manera muy distinta a solo enviar un video», explicó.

La presidenta pidió abrir la discusión en familia, sobre todo tomando en cuenta la experiencia que dejó la pandemia.

«En algunos casos fue un año o fueron dos años de encierro y el único contacto con la sociedad fueron la familia y las pantallas. Hay estudios de qué pasó con estos niños durante un año con su relación con el mundo a través de la pantalla. Hubo disminución de aprendizaje porque no iban a la escuela, pero también hay que ver qué efectos tuvo en la ansiedad y en el desarrollo de los jóvenes», dijo.

Adelantó que el Gobierno Federal lleva tres semanas revisando el tema con especialistas, pero se busca que tambien se hable en casa.

«Lo que queremos es que en la mesa se sienten a comer la familia, en la cena, con los hijos, con los hermanos, y se hable cuántas horas al día, qué impactos tiene, qué se aprende. Que es indispensable que esto lo hablemos entre todos, es la juventud del futuro».