· Entre 2015 y 2024, México ha experimentado una disminución constante en su tasa de natalidad, reflejando un cambio profundo en las dinámicas sociales, económicas y familiares
· Al cierre de 2024, el indicador se ubicó en 47.4 nacimientos por cada 1,000 mujeres, cifra que contrasta con los niveles registrados a mediados de la década pasada
María Escalante García
Entre 2015 y 2024, México ha experimentado una disminución constante en su tasa de natalidad, reflejando un cambio profundo en las dinámicas sociales, económicas y familiares. De acuerdo con cifras oficiales, en este periodo la tasa de nacimientos por cada mujer en edad fértil se redujo 1.5 veces, lo que marca una tendencia a la baja en la reproducción.
Al cierre de 2024, el indicador se ubicó en 47.4 nacimientos por cada 1,000 mujeres, cifra que contrasta con los niveles registrados a mediados de la década pasada, cuando la fecundidad aún mantenía márgenes más elevados.
Factores detrás del descenso
Especialistas apuntan a múltiples causas que explican este fenómeno:
- Mayor acceso a métodos anticonceptivos y a la planificación familiar.
- Incorporación creciente de la mujer al ámbito laboral y educativo, lo que retrasa o reduce la decisión de tener hijos.
- Condiciones económicas adversas, como el encarecimiento de la vivienda y la precarización laboral, que desincentivan la formación de familias numerosas.
- Cambios culturales, donde cada vez más parejas priorizan proyectos personales o de pareja antes que la maternidad y la paternidad.
Consecuencias a futuro
La disminución en la tasa de natalidad abre un debate sobre los retos que enfrentará el país en las próximas décadas:
- Envejecimiento poblacional, con una creciente proporción de adultos mayores que requerirán atención en salud y pensiones.
- Reducción de la población económicamente activa, lo que podría impactar en la productividad y en el financiamiento de los sistemas de seguridad social.
- Transformaciones sociales y urbanas, ya que los hogares tienden a ser más pequeños y las dinámicas comunitarias cambian con ello.
Un reto para la política pública
El panorama demanda que los gobiernos diseñen estrategias que respondan a este cambio demográfico. No solo se trata de atender la caída en la natalidad, sino de adaptar los sistemas de salud, pensiones y políticas sociales a una población que envejece con rapidez.
La caída de 1.5 veces en menos de diez años no es un dato menor: revela que México está entrando en una nueva etapa demográfica, con profundas implicaciones para su desarrollo económico y social.
La tasa de nacimientos en el país era de 70.1 nacimientos por cada 1,000 mujeres en edad fértil, según la serie histórica del Inegi (Instituto Nacional de Estadística y Geografía).
En total en 2024 se registraron 1.67 millones de nacimientos, de los cuales el 49.4% correspondió a personas registradas como mujeres y el restante (50.6%) a personas registradas como hombres.
Una tendencia global que alcanza a México
La baja en la fecundidad no es un fenómeno aislado. En gran parte del mundo, especialmente en Europa y Asia, las tasas de natalidad han caído por debajo del nivel de reemplazo poblacional. México, tradicionalmente catalogado como un país joven, se suma ahora a este escenario. Según expertos en demografía, la disminución responde tanto a la modernización de la sociedad como a las tensiones económicas que enfrentan las nuevas generaciones.
















