·         Durante marzo, la producción y exportación de este segmento registraron caídas significativas que encendieron señales de alerta

·         La producción de vehículos pesados disminuyó 6.6% en comparación con el mismo mes de 2025, al alcanzar apenas 12,617 unidades ensambladas

María Escalante García

La industria de vehículos pesados en México enfrenta uno de sus momentos más complejos en años. Durante marzo, la producción y exportación de este segmento registraron caídas significativas que encendieron señales de alerta sobre el desempeño del sector, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Según el reporte, la producción de vehículos pesados disminuyó 6.6% en comparación con el mismo mes de 2025, al alcanzar apenas 12,617 unidades ensambladas. En paralelo, las exportaciones también se contrajeron 5.9%, con un total de 10,625 unidades enviadas a mercados internacionales. Estas cifras colocan a la industria en uno de los niveles más bajos de su historia, reflejando una desaceleración que impacta directamente en uno de los pilares del sector manufacturero nacional.

El retroceso no es menor si se considera que México ha consolidado su posición como uno de los principales exportadores de vehículos pesados a nivel global, particularmente hacia Estados Unidos. Sin embargo, factores como la incertidumbre económica internacional, la desaceleración de la demanda externa y los ajustes en las cadenas de suministro parecen estar afectando de manera directa el ritmo de producción y comercialización.

A pesar del panorama adverso, el mercado interno mostró una señal positiva. Las ventas al mayoreo alcanzaron 2,984 unidades, lo que representó un incremento de 6.7% respecto a marzo del año anterior. Este crecimiento sugiere un ligero repunte en la demanda nacional, posiblemente impulsado por la renovación de flotas o la reactivación de algunas actividades económicas.

No obstante, especialistas advierten que este avance es aún insuficiente para compensar la caída en producción y exportaciones, que continúan siendo los principales motores del sector. El comportamiento mixto de los indicadores revela una industria que, aunque encuentra cierto alivio en el mercado interno, sigue enfrentando presiones externas que limitan su crecimiento.

De mantenerse esta tendencia, el sector de vehículos pesados podría enfrentar un año de ajustes, en el que la recuperación dependerá en gran medida de la estabilidad económica global y del fortalecimiento de la demanda en sus principales mercados de exportación.

Plantas nacionales

De acuerdo con las cifras de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT), las plantas nacionales ensamblaron 28,765 unidades durante el primer trimestre del 2026, lo que significa disminución 30.4% frente a las 41,316 unidades producidas en trimestre del 2025.

En el caso de las exportaciones de camiones sumaron 23,550 unidades, lo que representa caída del 30.3% frente a las 33,808 unidades exportadas en el mismo lapso del año anterior.

En el acumulado de enero a marzo de 2026, las ventas al mayoreo se situaron en 6,496 unidades, lo que implica caída de 18.1% respecto a las 7,930 unidades registradas en el mismo periodo del año anterior.

Rogelio Arzate, presidente ejecutivo de la ANPACT destacó “optimismo” del sector ante la implementación del Programa de Atención Inmediata para la Protección a la Industria de Vehículos Pesados, impulsado por el gobierno de Claudia Sheinbaum, que incluye incentivos fiscales con la deducción acelerada por la compra de vehículos.

Además, de la reactivación del esquema de garantías NAFIN-SICT para financiamiento de vehículos pesados en beneficio de las micro y pequeñas empresas del transporte; la creación de una nueva Norma Oficial Mexicana sobre dispositivos de seguridad para este tipo de vehículos; y la actualización de valores estimados de referencia de vehículos pesados usados importados para la determinación del valor en aduanas.

“Este conjunto de medidas permitirá contribuir a dinamizar el mercado, impulsar la producción y cadena de suministro nacional, elevar la seguridad vial y generar condiciones más competitivas para una industria estratégica que mueve más del 80% de las mercancías en el país”, confió.