Bernardo López

El cambio generacional fue uno de los protagonistas en las elecciones de Hungría, donde el político Péter Magyar acabó con 16 años de Gobierno de Viktor Orbán, en unas elecciones a las cuales asistieron 79.5 por ciento de los 7.5 millones de electores.

El candidato por el partido Tisza ganó las elecciones con el 53% de los votos, que le permitirá tener representación en dos tercios de las curules del Parlamento. La participación masiva, que fue en 10 puntos mayor a las elecciones de 2022, además del voto joven fueron la combinación determinante para la victoria.

De acuerdo a las encuestadoras, Tisza obtuvo el 73 por ciento del apoyo de los votantes de entre 18 y 29 años, mientras el 68% de los ciudadanos de 30 a 39 años sufragaron en su favor. Por el contrario, Fidesz, el partido de Orbán, consiguió el 15 por ciento del voto, pero crece de forma sostenida con la edad hasta encabezar las simpatías entre los mayores de 65 años, con el 48%.

Al parecer, la victoria de Magyar y el partido Tisza tiene similitudes con la evolución política de Orbán, pues el partido Fidesz nació en 1988 como una formación liberal y anticomunista liderada por jóvenes universitarios, entre ellos Viktor Orbán, y en sus primeros comicios apenas llegó al 10 por ciento.

El impulso se inició en 1998, cuando Orbán logró convertirse en el primer ministro más joven de la historia de su país. Sin embargo, luego de perder el poder en 2002, el partido Fidesz se mantuvo ocho años en la oposición, periodo en el que capitalizó el desgaste de los grupos dominantes, para que en 2010 lograra una victoria histórica con mayoría de dos tercios, iniciando una etapa de dominio casi hegemónico.

Se espera que con la llegada de Péter Magyar habrá una reorientación de las políticas europeas y de apoyo a la guerra de Ucrania. En el interior se esperan mejoras en el sistema de salud y de transporte, así como reformas al Poder Judicial.

Viktor Orbán había se había colocado contra las políticas de la Unión Europea, además de proteger a su población de las propuestas de la perversa ideología de género y la invasión planeada de migrantes -que se registra en Europa como en Norteamérica-, aunque también pesan muchos señalamientos de corrupción, así como de deterioro de las instituciones democráticas.

Ojalá y no les suceda lo mismo a los húngaros, que lo ocurrido en el año 2000 en México cuando se dio un cambio de grupos en el poder, pero que no se tradujo en una transformación institucional, además permitió que la corrupción prevaleciera.