Bernardo López
Sería un parteaguas en la historia del mundo si llegaran a un acuerdo en el conflicto árabe-israelí, como lo anunció el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, quien dio a conocer en su red social la “posibilidad real” de una solución sobre este asunto.
Las discusiones, de cuatro días, que abordan el conflicto en Oriente Medio, concerniente a Gaza han sido muy productivas, y se extenderán hasta que se pueda alcanzar un acuerdo, en donde todos los países de la región estén involucrados, escribió el líder republicano.
Agregó que los líderes de Hamás han sido enterados de las discusiones, e Israel ha sido informada en todos los niveles, así como al primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu. Prevalece la disposición para llegar a un acuerdo, después de muchas décadas; todos buscan dejar atrás el periodo de muerte y oscuridad.
La presión sobre una solución para este conflicto tuvo un nuevo capítulo, cuando Canadá, Australia y Reino Unido (Commonwealth) decidieron reconocer el Estado Palestino días antes de que se diera la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El anuncio que sorprendió fue el reconocimiento formal del Estado de Palestina por parte de Reino Unido, en voz del primer ministro Keir Starmer, con el objetivo de “revivir la esperanza de la paz” en Oriente Medio y promover una solución de “dos Estados”.
Resulta una casualidad que Inglaterra ya no apoye a los gobiernos israelíes, pues los británicos proporcionaban su soporte a la causa judía por lo menos desde 1917, hasta que se concretó el 29 de noviembre de 1947 con la Resolución 181 de las Naciones Unidas, donde se propuso la partición del país en Estados árabes y judíos separados y la internacionalización de Jerusalén, así como de la creación del Estado de Israel el 14 de mayo de 1948.
En la octogésima Asamblea General de las Naciones Unidas de 2025, los países parecen más divididos que nunca, donde prevaleció el encono, pues al menos 145 países decidieron reconocer al Estado de Palestina, y muchos decidieron hacerle una grosería al primer ministro de Israel al abandonar el Pleno de la ONU.
En su discurso, Benjamín Netanyahu señaló que a los israelíes se les acusa de provocar la hambruna en Gaza, sin embargo, resaltó que Israel es quien ha alimentado a la población de Gaza, pues desde el inicio de la guerra el Gobierno de Tel Aviv ha enviado dos millones de toneladas de alimento y ayuda, lo que significa una tonelada por cada hombre, mujer y niño, tres mil calorías por persona por día.
Remarcó que si la población de Gaza no tiene qué comer es porque Hamás roba y acapara el alimento, para después venderlo a precios exorbitantes. Además, resaltó que los grupos armados islámicos también han saqueado el 85 por ciento de los camiones enviados a la zona.














