Luis Mena Pantoja  

El reconocimiento de la mujer como protagonista del muralismo, el fomento de la igualdad de género y la reinvención del esgrafiado -una técnica ornamental y arquitectónica prehispánica- son sólo algunas de las características distintivas del Segundo Movimiento Muralista Mexicano, que el artista David Celis Castillo encabeza desde la alcaldía Álvaro Obregón en la Ciudad de México.  

“Los muros son libros abiertos que siempre enseñan a la gente y es hora de que nuestras obras cobren la señal del rechazo a todo acto violento contra la mujer. Para ello nos apoyamos en el esgrafiado, técnica pictórica utilizada por los mayas y aztecas. Originalmente se componía de cuatro capas de color de dos centímetros cada una, de diferentes colores, pero como innovación, nuestro movimiento ha modificado la forma de trabajo, usando un esgrafiado renovado con una sola capa de tres a cinco centímetros de espesor, sellada con cemento y pintura. Esta nueva técnica permite que el mural esté mejor conservado con el paso del tiempo”, explicó el director del colectivo Murarte.  

En esta agrupación artística dirigida por David Celis destaca la presencia de Luna Oz, modelo de fotografía artística, desnudo, dibujo y escultura, quien, como musa del grupo, emplea su lenguaje corporal para romper esquemas y asumir la defensa feminista. “Que quede plasmada en los muros, como tantas otras historias de la revolución mexicana. En esta época de revolución, debemos denunciar el acoso psicológico, físico y laboral que día a día sufren las mujeres. Soy la voz de todas las que caminan en silencio”.  

Ambos, junto a otros 50 artistas de 12 países, suman sus inquietudes y talentos para crear murales, que además de poseer un inigualable valor artístico, reflexionan en torno a la violencia y discriminación de género, con la figura femenina utilizada para recrear el carácter expresivo del cuerpo humano; y un uso de colores, conceptos y técnica refinada para transmitir al espectador una intensa carga emocional.  

Así, la femineidad, el tiempo, la memoria, el sujeto y la cultura son los elementos fundamentales del discurso estético del Segundo Movimiento Muralista Mexicano, con la denuncia social como un acto revolucionario que busca cambiar la realidad a través de los simbolismos de sus imágenes.  

Con relación a su participación virtual en la 40 edición del Festival del Caribe -que se celebrará durante el próximo mes de julio en Santiago de Cuba-, David Celis destaca la importancia de dar a conocer internacionalmente la obra del grupo, que manifiesta sentimientos de identidad nacional, pero también de solidaridad con los pueblos latinoamericanos.  

“En ese evento prevemos presentar parte del recorrido cultural del Movimiento de Muralismo Mexicano y afianzar los lazos de amistad, para próximamente, cuando las condiciones lo permitan, viajar a Santiago y legar algo de nuestro trabajo a la cultura cubana”, expresó David Celis.  Cabe señalar que recientemente esta agrupación artística participó en la elaboración del mural más grande de Quito, Ecuador, dentro de la Cumbre Mundial de las Artes por la Paz y la Vida, que en una extensión de 20 metros de largo y 3.5 de alto, muestra a una mujer encadenada y de rodillas que se levanta en señal de libertad.

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