Luis Mena Pantoja
Más de 200 mil personas de diversos países pudieron conocer aspectos relevantes de la ritualidad en la antigua México-Tenochtitlan, a través de la exposición temporal “Mexica: Des dons et des dieux au Templo Mayor (Mexica: ofrendas y dioses del Templo Mayor)”, que se exhibió de abril a octubre en el Museo del Quai Branly-Jacques Chirac (MQB-JC), de París, Francia.
Esta muestra, que presentó más de 600 piezas arqueológicas, fue organizada por dicho museo en colaboración con la Secretaría de Cultura de México y Instituto Nacional de Antropología e Historia, con el patrocinio de Citibank y el apoyo logístico de la Embajada de Francia en México y de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
La exposición conjuntó obras patrimoniales que el INAH resguarda en el Museo del Templo Mayor, enriquecida con piezas procedentes del MQB-JC, el Museo de Antropología e Historia del Estado de México y de otros recintos adscritos al instituto, como los museos nacionales de Antropología y del Virreinato; los regionales de Puebla y de los Pueblos de Morelos; de la Escultura Mexica; de Sitio de Tlatelolco y del Centro Comunitario Culhuacán.
El curador principal de la muestra, Leonardo López Luján, titular del Proyecto Templo Mayor del INAH, quien fue asistido por los investigadores del MQB-JC, Fabienne de Pierrebourg y Steve Bourget, y la comisaria asociada de la Universidad de París Nanterre, Aline Hémond, afirmó que este ejercicio museístico fue fructífero, ya que permitió la realización de un simposio académico y la publicación de un catálogo homónimo que está a la venta en librerías digitales.
“Tras el cierre de la muestra temporal, un equipo de especialistas integrado por María Barajas Rocha, Lourdes Gallardo Parrodi, Adriana Sanromán Peyrón y Jacqueline Castro Irineo, adscritas al Proyecto y al Museo del Templo Mayor, viajará a Francia para iniciar el proceso de desmontaje de los bienes arqueológicos que fueron prestados, y retornarlos a nuestro país”, indicó López Luján.
De acuerdo con el arqueólogo, un objetivo adicional que se logró con esta iniciativa fue el de nombrar a la exposición a partir del gentilicio “mexica” y no “azteca”, dado que el primero de dichos vocablos era el que usaban los antiguos tenochcas para designarse a sí mismos.
“En su origen, la gente que fundaría México-Tenochtitlan fue vasalla en la ciudad de Aztlán, donde vivían sus amos, los verdaderos aztecas. Ellos, según las fuentes históricas, se liberaron del yugo e iniciaron una migración, guiados por su dios Huitzilopochtli, quien les indicó establecerse en un islote del lago de Texcoco y les ordenó cambiar su nombre por el de mexicas”, concluyó López Luján.















