Tono y greguería / Suerte y sentido de la multitud migrante

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Caminos del éxodo humano. Las caravanas de migrantes centroamericanos / Varios autores (José Manuel Valenzuela Arce, coordinador) (Gedisa Editorial, 2019)

Lo Hiancia Pez*

A mí me gustaría más que todo que me escuchara un juez de allá de Estados Unidos, porque tengo una historia muy larga.

Nancy, 24 años, migrante guatemalteca.

Estupefactos, con una mezcla de sentimientos, temprano el 19 de octubre escuchamos los reportes radiofónicos de periodistas que, en algunos casos, no pudieron contener sus emociones frente a la tragedia que reportaban: entre seis y ocho mil personas —los estimados variaban— mayormente de Honduras, El Salvador y Guatemala se apretujaban, primero, después saltaban rejas y desbordaban por todos lados, para vencer finalmente y correr escabulléndose de policías y carros blindados, al cruzar a México desde el Puente ‘Rodolfo Robles’, nombrado así en honor del médico guatemalteco descubridor de la oncocercosis, enfermedad parasitaria que llegó hasta Honduras desde Oaxaca por contagio de movimientos poblacionales (Oncocercosis en México, Secretaría de Salud, 2014).

Más tarde, ese día y los siguientes, frente a las pantallas de Tv o dispositivos electrónicos, atestiguamos cómo —en palabras de la periodista madrileña María Verza en su crónica incluida en el libro reseñado— “desde el dron, la imagen dejaba sin respiración: 800 metros de un puente […] llenos de gente, una masa con una sola determinación: avanzar. La escena era de película. […] Los reporteros de ese lado [Chiapas] no salían de su sorpresa: México parecía estar dispuesto a repeler la avalancha, fuera como fuera, algo nunca visto en esta frontera. […] Mujeres y niños extendiendo sus manos hacia México”…

Caravana Migrante en el Deportivo ‘Benito Juárez’, Tijuana.
(Crédito: José Manuel Valenzuela / cortesía de la editorial Gedisa)

Se insiste con razón en cuánto oscurecen la experiencia humana, personal, las cifras, los índices, los datos “objetivos”, “duros”, “fríos”, generados para valorar fenómenos ingentes, complejidades inhumanas como los desastres ecológicos por cambio climático, la pobreza en medio mundo, la violencia de ciertas regiones, las oleadas de migrantes.

Cifras y generalizaciones indispensables para entender, concienciar y en el mejor de los casos proponer soluciones que ya se verá si son efectivas o no.

Al igual que a los europeos con la crisis migratoria de 2015 en sus fronteras con Medio Oriente, asustaba en México la magnitud de la Caravana Migrante: la cantidad de gente, las implicaciones de salud y seguridad, la imposibilidad de las autoridades de responder adecuadamente, las limitaciones económicas y sociales para comprender y recibir a los migrantes —aparecieron, se viralizaron, expresiones reprobables de xenofobia y aporofobia, aversión y desprecio hacia el pobre.

Dice Manuel Valenzuela, coordinador del libro Caminos del éxodo humano, en el último capítulo, “Coda inconclusa”: “Las caravanas han puesto en evidencia la paradoja de un mundo global fragmentado y excluyente, donde las fronteras se encuentran abiertas para proyectos extractivos, capitales mundializados e intereses geopolíticos, pero cerradas para las personas pobres. Por ello he insistido en que las fronteras funcionan como sistemas y dispositivos de clasificación social”.

La “Caravana Migrante” nombra las diversas marchas de migrantes desde la primera que salió de San Pedro Sula, Honduras, el 12 de octubre.

Su existencia asombra no tanto por el número de personas determinadas a llegar a Estados Unidos (antes de la Caravana, el promedio anual de centroamericanos cruzando por México era de 380 mil), sino por su estructura, coordinación y composición —inmensas columnas de gente huyendo de la pobreza y la violencia, agrupada en muy poco tiempo por convocatoria en redes sociales y de boca en boca, sin un liderazgo predeterminado ni al amparo de ningún grupo o gobierno ni con una ruta predefinida y con casi 10 por ciento de menores.

El periodismo ha dado cuenta de diversos momentos y aspectos de la Caravana, incluso se dio la saturación informativa. Hoy, los medios limitan la relevancia del tema, generalizan en sus análisis y destacan los movimientos políticos y las negociaciones internacionales donde el tema migrante es moneda de cambio.

Por su parte, Caminos del éxodo humano reúne la perspectiva de una periodista, una documentalista e investigadores en ciencias sociales, y propone un abordaje retrospectivo centrado en la experiencia de los migrantes vista desde su espera en Tijuana, en gran medida un final frustrado.

José Manuel Valenzuela, investigador de El Colegio de la Frontera Norte (Colef), ofrece en los primeros capítulos y en el cierre, el contexto y un amplio recuento de los antecedentes históricos, políticos, sociales y culturales del fenómeno migrante centroamericano.

La periodista madrileña María Verza comparte una crónica del trayecto geográfico (4,700 kilómetros, tres fronteras) y emocional (“un sueño”) desde dentro de la Caravana, mientras que la documentalista Gaba Cortés agrupa testimonios estremecedores de migrantes.

Por su parte, Nancy Utley, Adriana García, Paola Negrete, Diana Cano y el propio Valenzuela, se acercan a los casi 900 niños albergados con sus padres o abuelos o tíos en el Deportivo ‘Benito Juárez’ de Tijuana, para conversar y conocer sus “imaginarios” mediante la recreación en dibujos de sus lugares de origen, el trayecto realizado y el destino prometido: Estados Unidos.

Dice Valenzuela: “Las caravanas migrantes son marchas de cara al futuro y la mayor esperanza se encuentra en las niñas y los niños quienes, pese a su sorprendente entereza frente a las adversidades y su intuición vital, no entienden cabalmente lo que están viviendo […] Con su alegría y sus sonrisas convierten el campamento en un campo de juego donde olvidan momentáneamente los dolores físicos, las enfermedades, las incomodidades y hasta la molestia de los piojos e imaginan mundos más agradables donde ellos se convierten en superhéroes y heroínas”.

Acompaña el volumen un cuadernillo con 20 fotografías a color de distintos momentos de la Caravana, tomadas por Encarni Pindado, Alfonso Caraveo, José Manuel Valenzuela, Gaba Cortés y Nancy Utley.

*Re–partido en lectura, literatura, teatro, promoción, edición, familia y trabajo.

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