Aleinad Mina 

Gustav Klimt fue un pintor simbolista austriaco, y uno de los más representantes de este movimiento. El estilo personal y muy ornamentado que implemento en lienzos y murales se encuentra muy bien reflejados en la Galería de la secesión vienesa. 

Klimt fue muy criticado, ya que encontró en el desnudo femenino una de sus más recurrentes fuentes de inspiración, la mayoría de estas obras están dotadas de una intensa energía sensual. Desde que inició su carrera artística fue exitoso como pintor de decoraciones arquitectónicas, posteriormente empezó a desarrollar un estilo más personal y convirtió su obra en un objeto de gran controversia que culminó cuando las pinturas que realizó para el techo del Gran Salón de la Universidad de Viena hacia el año 1900 fueron criticadas como pornográficas. 

Klimt fue uno de los miembros fundadores y presidente de la Wiener Sezession, un grupo de artistas fundado en 1897, había surgido como una alternativa independiente a los artistas promocionados por la Academia vienesa; entre sus objetivos premiaba la promoción de artistas jóvenes, a diferencia de la mayoría de los grupos de vanguardia no definió una dirección estilística, entre sus miembros se contaban con naturalistas, realistas y simbolistas. 

El artista había recibido el encargo de crear tres pinturas para decorar el techo del Aula Magna de la Universidad de Viena en el año 1894, estas obras (Filosofía, Medicina y Jurisprudencia) fueron sumamente criticadas por su enfoque tan radical y representación, que algunos consideraron de nuevo “pornográfica”. Klimt adaptaba la forma clásica de la alegoría y su simbolismo convencional dándole forma con su propio lenguaje plástico, abiertamente sexual y de matices provocativos. Por desgracia las tres obras fueron destruidas por las SS durante su retirada en mayo de 1945. En 1899 Klimt confirmo su estilo: provocadora y llena de turbadora energía, su Nuda Veritas (“Verdad desnuda”) constituía una declaración de principios, un desafío dirigido principalmente a los críticos más conservadores de su obra: El crudo desnudo frontal de una mujer sosteniendo un alegórico “espejo de la verdad”. Hizó una reafirmante reverencia a una conocida frase de Schiller: “Si no puedes agradar a todos con tus méritos y tu arte, agrada a pocos. Agradar a muchos es malo”. 

Claramente podemos percibir que Gustav Klimt fue un artista más que estaba muy adelantado a su época, dándonos la oportunidad de apreciar su enfoque en obras tan hermosas como la famosa descrita anteriormente Verdad Desnuda, El Beso que fue la obra más famosa del pintor, Friso de Beethoven, Dánae, El árbol de la vida y muchas más. Te invitamos a conocer más de la vida de Klimt, quien sin duda ni temor se atrevió a resaltar el arte de la sexualidad femenina para crear más arte.