Luis Mena Pantoja
El cuentista y dramaturgo ruso Antón Pávlovich Chéjov es considerado el gran maestro del relato corto. Su obra se ubica entre las corrientes literarias del realismo y el naturalismo. Sus principales aportaciones al relato corto son el uso de la técnica del monólogo, que más tarde desarrollarían James Joyce y otros autores del modernismo anglosajón, y el rechazo de la finalidad moral, frecuente en la estructura de las obras tradicionales.
Nació el 29 de enero de 1860 en Taganrog, el puerto principal del mar de Azov, dentro del imperio ruso, hijo de Pável Yegórovich Chéjov, director del coro de una parroquia, y Yevguéniya Yákovlevna, una gran cuentacuentos que entretenía a sus seis hijos con las historias de sus viajes con su padre, un comerciante de telas.
Su familia enfrentó graves problemas económicos y para mantener sus estudios de medicina en la Universidad de Moscú y ayudar a los gastos en su hogar, Chéjov comenzó a escribir relatos humorísticos cortos y caricaturas de la vida en Rusia bajo diversos pseudónimos, con un estilo fresco, descarado y falto de prejuicios.
En 1884 Chéjov se graduó como médico, pero siguió escribiendo para varios semanarios. A finales de 1885 comenzó a colaborar con Tiempo Nuevo, uno de los periódicos más respetados de San Petersburgo, y para 1886, al publicar su primer libro de relatos, Cuentos de Melpómene, era ya un escritor de renombre. Al año siguiente ganó el Premio Pushkin con la colección de relatos cortos Al anochecer.
En los años siguientes cosechó grandes éxitos como autor de múltiples obras teatrales, entre las que destacan La gaviota (1896), Tío Vania (1897), Las tres hermanas (1901) y El jardín de los cerezos (1904). A la par de su carrera como médico, siguió escribiendo cuentos caracterizados por personajes atribulados por sus sentimientos, con los que retrata la Rusia zarista de finales del siglo xix y principios del xx, entre los que sobresalen Los campesinos (1897), La sala número seis (1892) y La dama del perrito (1899).
En la etapa final de su vida se agravó la tuberculosis que contrajo en su labor durante sus primeros años como médico y pasó largas temporadas en Niza, Francia, y en Yalta, en Crimea), al preferir su clima templado al frío de los inviernos rusos. El 15 de julio de 1904 murió a los 44 años en Baden, parte del imperio alemán.
Aunque Chéjov fue reconocido como escritor en Rusia durante buena parte de su vida, no alcanzó la fama internacional hasta los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, cuando las traducciones al inglés de sus obras permitieron que su obra se popularizara en Inglaterra y posteriormente en Estados Unidos, donde autores como Tennessee Williams, Raymond Carver y Arthur Miller reflejaron en sus obras una fuerte influencia del escritor ruso.
“Es cierto que tengo tendencia a equilibrar los más y los menos y que esto puede parecer sospechoso. Pero no intento equilibrar el conservadurismo con el liberalismo porque ese no me parece el problema de fondo. Trato de equilibrar la mentira y la verdad de mis personajes. El autor no tiene por qué ser juez de los personajes ni de lo que estos dicen; solo debe ser un testigo imparcial”, Antón Chéjov.














