Sergio Iván

Se podría definir a la literatura como el arte de escribir obras de carácter perdurable. De Inés Arredondo se han publicado dos libros con su obra completa por el Fondo de Cultura Económica, en un tomo se encuentran sus cuentos completos, “La señal”, “Rio subterráneo”, “Los espejos y Otros cuentos”. En el otro aparecen sus ensayos sobre la obra de Jorge Cuesta y los que publicó en diversos medios. Todos sus textos cumplen con la definición mencionada, una obra perdurable al paso del tiempo. 

El erotismo y el misterio son temas recurrentes en Arredondo, las ideas y las palabras se comunican en armonía para crear escenas sumamente fuertes para el lector, con el silencio no deja espacio a las imprecisiones. A diferencia de otros autores que necesitan caer en la sobre descripción o la explicites grotesca para introducir un ambiente erótico; ella todo lo puede unir por medio de los silencios y las pausas que van sugiriendo las atmósferas ligadas al universo de la sensualidad.

Una de las principales características de la obra de Arredondo que ninguno de sus textos busca corresponder a la moral socialmente aceptada. Por el contrario, sus mundos son cohabitados por personajes dispuestos a transgredirse. No existen los temas prohibidos en su literatura. Como autora tiene la suficiente madurez para no juzgar y simplemente narrar sin una adjetivación en derecho de las buenas costumbres. El concepto de la estética se hace presente en dominio del lenguaje, situaciones y ritmo. Al final le queda la sensación al lector de haber sido participe de las historias. Pionera en las letras mexicanas en abordar el erotismo desde el punto de vista de las mujeres.  

 Acercar la obra de Inés Arredondo a los lectores actuales es indispensable, no solo por el gozo que implica su lectura, sino también por la utilización de símbolos. El agua, un espejo, una mariposa, el desierto, una flor o un mango tienen una connotación fantástica que merece la pena ser apreciada al momento de su lectura.