Cultura / En letras de Octavio Paz

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Aleinad Mina

“Todo es presencia, todos los siglos son esté presente”. Esta brillantefrase de Octavio Paz ocupa un lugar especial dentro del imaginario de los mexicanos. En el año 2011, el Banco de México lanzó una moneda conmemorativa del escritor Octavio Paz, en la que incluye esta frase célebre que condensa el potencial actual de su propuesta intelectual. El pensamiento de Octavio Paz es y será un gran referente para la cultura mexicana, pues es presencia de un ahora que dialoga con las obras que marcaron historia en la literatura mexicana como una interacción inmortal de sus obras literarias. A continuación, presentamos una breve semblanza del escritor, ensayista y diplomático Octavio Paz para celebrar los 106 años de su nacimiento, recordando también algunos fragmentos de sus obras.

“El mundo nace cuando dos se besan”. Octavio Paz nació el 31 de marzo de 1914 en la Ciudad de México. Vivió dentro de una familia intelectual, con cargos políticos, e ideas liberales. Su padre Octavio Paz Solórzano, fue diputado y abogado del general Emiliano Zapata; estuvo involucrado en la reforma agraria y su actividad política no le permitió pasar gran tiempo con su familia. Las personas que influyeron en su vida fueron su abuelo Ireneo Paz, soldado que pertenecía al ejército de Porfirio Díaz, era masón y su compañero de letras. Su madre Josefina Lozano, una mujer española y muy católica. Y su tía Amalia “suscitadora de mis inquietudes”, afirmó Paz. Elena Garro fue la primera esposa del poeta. Sus dos grandes pasiones fueron la poesía y la política, ambas se originaron en su infancia, bajo tres determinantes: su contexto social, su familia y los juegos de la infancia.

El acto mediante el cual el hombre se funda y revela a sí mismo es la poesía”. La literatura de Octavio Paz no se puede confinar dentro de un sistema; su experimentación literaria le llevó por distintos géneros desde el ensayo, la poesía, novelas y antologías, hasta traducciones. Su ramificación literaria y por supuesto su inigualable estilo, se convirtieron en un un amplio número de reconocimientos, el más emblemático de todos es el premio Nobel de Literatura en 1990. Paz nos figura la identidad mexicana, entre su tradición y su ruptura, una identidad en proceso de cambio, con gran riqueza cultural, como nos lo muestra en “El laberinto de la soledad”. Leer a Paz es adentrarse en múltiples temas, desde reflexiones políticas, artísticas e históricas, nos ofrece una profunda visión crítica y filosófica pero también con una poética sustancial y libre. En la revelación poética, se encuentra con la intimidad de la vida, su voz describe el mundo en otro lenguaje, en este lenguaje se vuelve a fundir la unidad entre su fragmentado ser con el mundo que habita.

“La memoria no es lo que recordamos, sino lo que nos recuerda. La memoria es un presente que nunca acaba de pasar”. Además de ser escritor, Paz representó a México en Japón como encargado de negocios de nuestro país. En 1962 trabajó como embajador en Delhi y al enterarse de la matanza en Tlatelolco, renunció a su cargo. Fue un hombre de un pensamiento político aún más profundo que lo que se dice de él como reaccionario, izquierdista y liberal. Octavio Paz murió en la Ciudad de México el 19 de abril de 1998.

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