Luis Mena Pantoja 

El teatro comunitario que se crea en los pueblos originarios y comunidades indígenas es una forma de teatro popular con una amplia tradición en México. 

Para hablar de este tema, el Colectivo Podemos Iztacalco organizó una video conferencia con un grupo actores, profesores de teatro y promotores culturales dedicados desde hace casi cuatro décadas a promover el teatro popular y el teatro comunitario, tanto en la Ciudad de México como en diferentes comunidades de la República Mexicana. 

Roberto Villaseñor, quien desde los años ochenta participa en compañías teatrales populares y comunitarias que buscan acercar la cultura a la población, definió al teatro popular como «el teatro hecho por y para la comunidad, que refleja parte de su problemática». 

Al referirse a las diferencias entre el teatro popular y el teatro comunitario, explicó que el teatro comunitario tiene un mayor nivel de organicidad, ya que además de ser hecho por y para la comunidad, toca los temas que le interesan a la población, en el tono que le interesa al sector que está haciendo la obra, con gran respeto a los elementos y códigos culturales de la red cultural de la comunidad, «para saber hasta dónde se llega sin agredir, hasta dónde ser respetuoso, pero hasta dónde se le da profundidad al tema para que realmente sea eficiente. Es esa organicidad que le da la cultura, lo que permea y sobre lo que se cobija el teatro comunitario, y no lo tiene el teatro popular». 

«El teatro popular no es que sea mayor o menor, tiene otro tipo de cobertura, obviamente tiene una visión mucho más política, mucho más de acción directa, de cambiar conciencias. El teatro no transforma la realidad, el teatro genera reflexión, transforma las ideas de la gente que lo está viendo, y es la gente la que puede transformar o no la realidad», precisó. 

Por su parte, Luis Cervantes Montes, quien desde los años ochenta hace teatro popular en Oaxaca, relató que la actividad teatral ha sido utilizada en las comunidades indígenas como una herramienta para crear una propuesta artística particular en cada una de éstas e incentivar movimientos sociales y culturales, además de que ha permitido difundir a nivel nacional expresiones tradicionales escénicas locales, como los maromeros o la danza de los zancudos, «y otras expresiones que antes se conocían en su comunidad pero no tenían un impacto ni una difusión mayor, y que en este sentido pudieron trascender». 

«El teatro sirvió como un canal o un conducto para fortalecer ciertos aspectos de la cultura, como la lengua, la artesanía o la medicina tradicional», indicó. 

Engracia Pérez Castro, investigadora y promotora de las culturas populares desde hace más de 30 años, consideró como característico del teatro comunitario el proceso colectivo para la creación de una obra teatral, en la que se incluyen los acontecimientos, problemas y narrativa de la comunidad. 

«Esa es la gran diferencia de trabajar en comunidad y para la comunidad, que se construye juntos, se planea juntos, entre todos se elige el tema, sobre qué queremos hablar, y para qué queremos la obra que se quiere trabajar», expresó la autora del libro Teatro Mixe. 

Agregó que el teatro popular sirve como una herramienta para fortalecer las relaciones culturales en las comunidades, refiriéndose al caso específico de Santa María Ocotepec, en la región mixe de Oaxaca. «El teatro nos ha permitido hablar de los problemas delicados, difíciles, que no podemos decirle a la comunidad, esto no nos gusta, esto no está bien. Motivamos a la reflexión». 

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