El poema es ciencia, tienen un creador adentro. 

José Manuel Rueda Smithers 

Al confirmar -sin mucha prueba- que hay una investigación por denuncias contra catedráticos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología Conacyt, el presidente Andrés López afirmó que los jueces resolverán sobre las denuncias interpuestas. 

“El que nada debe nada teme”, dijo el personaje de Palacio Nacional, al tocar el tema de las denuncias interpuestas, “porque se tienen que denunciar los malos manejos en todos los ámbitos, esa es la instrucción”, dijo sin saber bien. 

Y el que nada sabe, todo ataca, ha respondido la opinión pública. Tanto a él como a la persona que está al frente del Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, quien hizo la denuncia -dicen que- en respuesta a la negativa de los investigadores de terminar su relación con la institución, y así ahorrar dinero en proyectos y/o nóminas. Ella ya hizo un intento por deslindarse de esto, aunque primero abrió el caso. 

Coincido con Carlos Marín, en su El asalto a la Razón, de Milenio del pasado 23 de septiembre, respecto de que este “nuevo frente judicial, ahora con uno de los sectores más respetables, responde a la fobia al conocimiento que la 4T viene manifestando y a la chamanización del Conacyt que impulsa su directora, María Elena Álvarez-Buylla, quien se propone acabar con “la ciencia neoliberal” (la pobre considera “inútil” la llegada del hombre a la Luna)”. 

Y un juez federal, sin miramientos, NEGÓ definitivamente a la Fiscalía General de la República (FGR) emitir órdenes de aprehensión en contra de 31 científicos y académicos acusados de operaciones con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada. El Juez de Control del Altiplano las negó porque “la Fiscalía no presentó elementos suficientes para llamarlos a juicio a través de una orden de captura”. La FGR volvió a solicitarlas, mismas que fueron negadas. 

Según la 4t y el sr. López, integrantes del Foro Consultivo presuntamente recibieron ilegalmente 50 millones de pesos por parte del Conacyt durante el sexenio pasado, razón para la solicitud de órdenes de aprehensión. Sin embargo, un muy importante miembro de la 4t, el senador Ricardo Monreal, considera fundamental cerrar filas con la comunidad académica, porque abrir un frente en esa área tendrá más negativos que positivos para el gobierno federal. 

La parte interesante, -y es una opinión absolutamente personal- es que al frente de la FGR, está un hombre a quien muchas veces se calificó de “científico del Derecho”, y tal vez por ello no se movieron mejor las cosas en torno de una acusación fuera de lugar. 

Algo más respecto de la muy deficiente dirección en el Conacyt, es que tiene abierto otro frente que le hará tropezar de nuevo: el programa Cátedra Conacyt, al que pertenecen mil 273 catedráticos contratados en dicho esquema. 

La institución señaló que el programa da lugar a la discrecionalidad, por lo cual “es necesario restructurar los estatutos y mejorar los derechos laborales encaminados a impulsar el desarrollo profesional de los investigadores del programa”. 

Los investigadores se quejan porque la reforma señala la obligación de una inserción laboral, ya sea en su institución o en cualquier otra, o en caso contrario perderán su trabajo. Explican que el programa no es una beca sino un trabajo de plaza indefinida, pero que con la modificación unilateral de los lineamientos -sin previa consulta de los miembros- genera una afectación. 

Dicen que no buscan un aumento salarial ni una huelga, sólo certeza laboral. 

¿Quién ganará? ¿La ciencia o la política obtusa que ataca al crecimiento social? 

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