Aleinad Mina
Caricaturista, muralista y litógrafo mexicano que muy a su pesar se graduó de la Escuela Nacional de Agricultura, sin embargo, sus inicios fueron marcados por la cercanía entre su casa y una imprenta donde se hacían los grabados de José Guadalupe Posada, ahí conoció la obra que lo llevo a interesarse por la pintura. Años más tarde y luego de un desafortunado accidente donde se vio comprometida su mano izquierda se inscribió en la Academia de Bellas Artes de San Carlos a tomar clases nocturnas de dibujo.
Trabajó como caricaturista en las publicaciones “El Hijo del Ahuizote”, “El Imparcial” y “La Vanguardia”, posteriormente, tuvo su primera exposición “La casa de las lágrimas” en la librería Biblos en 1916. En 1922, decidió unirse a Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo y otros artistas para iniciar el movimiento delmuralismo mexicano, bajo una tendencia nacionalista, didáctica y popular, para difundir el «arte de la calle» con una ideología izquierdista destacando Omnisciencia (1925) Este mural se encuentra en la Casa de los Azulejos CDMX, El hombre en llamas(1939) Esta representa la cultura prehispánica desde sus ritos, costumbres y sacrificios, Katharsis(1935) obra cumbre y más reconocida del muralista mexicano actualmente se encuentra resguardada en el Palacio de Bellas Artes en exhibición permanente.
La principal característica en sus murales era el abandono de las pautas y directrices académicas; durante sus inicios, mostró gran interés por los temas sociales del mundo subalterno, bares y cabarets. Consecutivamente, la historia precolombina, la historia de México y la crítica al mundo contemporáneo fueron los temas principales de su obra. Además, incluyó la estética de los pueblos indígenas, con personajes generalmente solemnes, robustos e incluso violentos. En cuanto a técnica,utilizaba diagonales en composiciones grupales y el uso del claroscuro, resaltando el gigantismo, la monumentalidad y la geometrización, para dar dramatismo a sus obras.
Indiscutiblemente representó y tradujo una particularidad que trascendió los límites nacionales, fue un pintor universal por sus temáticas, las cuales no se ciñeron a problemáticas nacionalistas sino a materias universales de la condición del hombre, como la guerra, los desastres humanos, el ser en la tierra y la religiosidad dejando en las propias palabras de Orozco esta conclusión, la cual fue una constante en su trabajo: “Una pintura no debe ser un comentario sino el hecho mismo; no un reflejo, sino la luz misma; no una interpretación, sino la misma cosa por interpretar”.















