Víctor Hugo Islas Suárez 

Según “nuestro señor” estamos en el año 2021, y eso me parece demasiado arrogante, pero peor aún, en este siglo XXI aún hay personas que creen que en verdad todo comenzó hace solo dos mil años, hay que acabar un poco con esa ignorancia, pero al verme rebasado en capacidad, (no me falla la intención, pero si el presupuesto) prefiero hablar del calendario más antiguo hasta hoy documentado. 

Arqueólogos en Escocia, han descubierto lo que creen que es el calendario lunar más antiguo con formas especiales diseñadas para imitar las distintas fases de la luna, los hoyos alineados perfectamente en el solsticio del pleno invierno de una manera que habría ayudado a los cazadores-recolectores del Mesolítico a poder dar un seguimiento preciso del paso de las estaciones y el ciclo lunar. 

Las fosas fueron cavadas en las formas de las distintas fases de la luna, «Menguante, menguante, medias lunas y creciente, están todos allí y dispuestas en un arco de 50 metros de largo, el uno en representación de la luna llena es grande y circular, de unos dos metros de diámetro y en el centro. 

Curiosamente, este arco se alinea perfectamente con una muesca en el paisaje en el que el sol hubiera resucitado en el día del solsticio de mediados de invierno hace unos 10.000 años. Esto era importante, porque no sólo da una prueba más convincente para el propósito de los pozos en forma de luna, sino también porque sin algún tipo de calibración con el año solar de un calendario basado en 12 meses lunares se podría sincronizar con el sol y tener sentido. 

La colocación de su calendario en el paisaje como lo hicieron ha permitido a las personas que lo construyeron  “recalibrar” los meses lunares cada invierno para ajustar su calendario en línea con el año solar, y esto es algo que parece que lo han hecho a propósito, ya que la evidencia sugiere que los geofísicos pozos se habían mantenido y reformado periódicamente, quizás incluso cientos de veces en los milenios sucesivos hasta que al fin el calendario-monumento pareció caer en desuso alrededor hace 4.000 años. 

Hacer un seguimiento del tiempo y las estaciones del año habría tenido una enorme importancia para las sociedades de cazadores-recolectores del Mesolítico en Bretaña tanto por razones culturales y económicas, ya que se estaba mejorando la potencia percibida de los chamanes y su capacidad para predecir o «hacer pasar» ciertos acontecimientos astronómicos, o saber cuándo el salmón comenzaría su carrera por el río Dee. 

Los propios pozos fueron descubiertos por primera vez por la fotografía aérea en 2004, pero no fue hasta hace poco, que se utilizó la tecnología de teledetección de última generación y software especialmente desarrollado, cuando se consiguió elaborar ​​las posiciones de amaneceres y puestas de sol en el paisaje de hace 10.000 años, que su importancia fue reconocida. 

Esto demuestra que la sociedad de la Edad de Piedra era mucho más sofisticada de lo que hemos creído siempre, sobre todo en el norte, que hasta hace poco ha sido una especie de página en blanco para nosotros, esto nos muestra que las personas aquí tienen los medios y la necesidad de ser capaz de controlar el tiempo a través de los años y las estaciones del año, y el saber que iban a necesitar para corregir el calendario lunar con el año solar, esto fue un paso más de importante en el manejo del tiempo. 

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