Luis Mena Pantoja 

‘El retorno, una historia de encuentros y desencuentros en la izquierda social mexicana’, de Roberto Rico Ramírez, es un libro que narra en forma puntual la historia del movimiento urbano popular en la periferia de la Ciudad de México y analiza el papel de las organizaciones sociales como protagonistas de la transformación del país durante los últimos 50 años. 

En charla virtual, el autor explicó que este texto es una recopilación muy concreta de la historia de la Unión de Colonias Populares del Valle de México, a partir de los testimonios y la documentación proporcionada por sus dirigentes; y que a la fecha se ha impreso tres ediciones del libro. 

«Este libro en realidad fue una creación colectiva, porque recoge los testimonios de mucha gente, gente que ya se ha ido y gente aún presente. Va en el sentido de la sistematización. Nosotros nos reunimos por primera vez en 1989 para reconstruir lo que fue el núcleo del DF, los núcleos del Estado de México. El que dirigía todo esto fue Leopoldo Ensástiga, y también estaba Alejandro Luevano, Martín Longoria, Rafael Reygadas. Era la lucha tenaz que teníamos en contra del programa ‘Solidaridad’, y donde nosotros teníamos que empujar el trabajo de masas. En esa época dijimos que era necesario hacer una recopilación de la historia de la Unión de Colonias Populares», rememoró. 

«Nosotros somos herederos de toda una gran tradición, que después de 1968 dio el crecimiento de todas las organizaciones sociales. Este libro está incompleto porque faltan aún capítulos muy importantes que se desarrollaron en el movimiento urbano popular que no están aquí», afirmó. 

«Este libro recoge una parte muy importante para entender al México actual, que es el movimiento urbano popular, con muchas organizaciones, una de ellas la Unión de Colonias Populares», explicó Erasto Ensástiga Santiago, durante la presentación del libro organizada por el Colectivo Podemos Iztacalco. 

Por su parte, Raúl Bautista «Súper Barrio» consideró que este libro rescata la memoria de las organizaciones sociales urbanas, desde el interior de las mismas. «Estamos hablando de una memoria viva, que hay que tener presente y recuperar estos momentos, para que la gente que no los vivió, que no los conoció en su momento, hoy pueda hacer una reflexión de que esta es una lucha que sigue viva, el movimiento urbano sigue presente». 

En este sentido, argumentó que las organizaciones sociales son las herramientas del pueblo para luchar por mejores condiciones de vida. 

En su intervención, Bernardino Ramos Iturbide, quien fue legislador local en la Asamblea de Representantes del Distrito Federal, resaltó que la Unión de Colonias Populares se creó bajo la idea de que el pueblo es la fuerza motriz de los cambios sociales. 

«Para enfrentar toda esa política anti popular, toda esa política excluyente, esa política de encarecimiento de la vida, surge la Unión de Colonias Populares. Creo que en esta concepción de que el pueblo es la fuerza motriz nos hemos perdido un poco en nuestra participación partidaria y electoral. Ahorita estamos pensando cómo recuperamos esa mística y esa trayectoria desde una posición de entender que el sujeto del cambio es el pueblo», expresó. 

Finalmente, Miguel Noyola, dirigente de la Unión de Colonias Populares en Ecatepec, Estado de México, recordó que los movimientos urbanos populares emergieron en la periferia de la Ciudad de México hace casi 50 años, bajo la guía del movimiento de 1968; y que las colonias populares de Ecatepec, Ciudad Nezahualcóyotl y Naucalpan se habitaron en ese entonces por personas llegadas de las diferentes entidades de la República Mexicana.