Aleinad Mina  

Europa quedó como un territorio devastado al término de la II Guerra Mundial, y Francia dejó de ser la capital artística. Este escenario junto con la victoria bélica de Estados Unidos propició que el gobierno norteamericano se interesara por adquirir una identidad artística, para proyectar su posición en el mundo. Así que, a mediados de los años 40 del siglo XX, el gobierno financió programas de bienestar cultural para consolidar su ideología y construir un mundo nuevo. 

En los años de la posguerra el arte americano fue un agente de identidad nacional, que logró ser tendencia internacional y marcó la historia del arte. El gobierno financió ferias de arte democráticas en las que podían participar artistas emergentes, así se institucionalizó uno de los museos más importantes del arte moderno hasta la actualidad.  

Nueva York se convirtió en un paraíso de arte moderno cuya catedral principal fue el MoMA. El Museum of Modern Art (MoMA) se inauguró a finales de los años veinte como un espacio hecho para la innovación, lo experimental y lo moderno. El gremio artístico se interesó por una nueva significación del arte, que dejó de lado la modernidad eurocéntrica. Durante casi veinte años el MoMA fue el espacio experimental para este nuevo lenguaje que giró entorno a las ideas de libertad, subjetividad, y el individuo como elementos que consolidan la evolución de lo moderno. De ahí que su ideología política tuvo una gran influencia en la cultura americana institucional.  

El MoMA fue la promesa institucional que reivindicó el interés por el individuo moderno, libre, capaz de experimentar al límite su subjetividad como una ruptura con el realismo social y objetivo, las tradiciones eran mucho más obsoletas que nunca 

La función del arte como propaganda política fue muy clara en el expresionismo abstracto, primera vanguardia de Estados Unidos, que desacreditó los ideales marxistas de la Unión Soviética para implementar las ideologías liberales del régimen estadounidense. Abiertamente el gobierno estadounidense apoyó el expresionismo abstracto con las exposiciones internacionales The New American Painting y Jackson Pollock 19121956, que organizó el MoMA entre 1958 y 1959. Así el expresionismo abstracto de Norteamérica se posicionó a nivel mundial como un estilo emergente, innovador y fresco, además un “arte nacional” que contrasta con el realismo social europeo.  

El expresionismo abstracto es un arte que apuesta por la libertad del artista. En una búsqueda introspectiva, el artista en su soledad conecta con su expresión interna sin tomar en cuenta el mundo que le circunda, puesto que es una búsqueda independiente, única e irrepetible, que no se encandila con ningún valor colectivo. El proceso artístico se apoya de la improvisación y el automatismo, en este estilo una de las técnicas preferidas es la Action Paiting, que busca expresar sensaciones a partir de salpicar con pintura la superficie del lienzo. Así el trabajo de Pollock, Motherwell, Still y Hofmann, se consideró pionero en la vanguardia americana.