Luis Mena Pantoja 

Dentro del mundo del arte, se le llama pintura academicista o arte académico, al estilo propio de aquellas obras que se crean a partir de un método específico para su realización y que siguen puntualmente un canon de composición determinado, correspondientes a una escuela de arte de una época y lugar en particular. 

En su concepción tradicional, el academicismo se relaciona con la escuela francesa Académie des beaux-arts, la cual fue fundada en 1816, y destaca las bondades del eclecticismo, entendido como la armonía entre el estilo neoclásico y el romanticismo. 

Esta escuela de arte tiene como su ponente más destacado al pintor francés William-Adolph Bouguereau, quien fue alumno de su compatriota Françoise-Édourd Picot, y de quien se reconocen más de 800 obras de gran valor artístico. 

En general, las obras de los grandes artistas académicos se identifican porque no sólo adoptan las normas formales que la escuela de la que son parte, sino que, además, la propia temática de sus creaciones tiene también una marcada influencia, lo que les otorga un sello característico. 

Es usual en los pintores de esta escuela francesa el dar un toque neoclásico a su obra, con una frecuente, aunque no obligatoria, temática mitológica. En general, evitan pintar escenas realistas o paisajes reales, ya que prefieren abocarse a representar una belleza sublime. 

Entre las pinturas academicistas más famosas y representativas de este estilo artístico están «El Nacimiento de Venus» y «Dante y Virgilio», del propio Bouguereau, pintadas en Francia en 1879; «La muerte de Moisés», realizada en 1851 por el también francés Alexandre Cabanel; «Interior desde Amaliegade», creada en 1829 por el pintor danés Wilhelm Bendz; «Napoleón cruzando los alpes», desarrollada en 1801 por el artista francés Jacques-Louis David, y «Primavera», pintada en 1873 por el pintor galo Pierre-Auguste Cot, quien fue alumno de tres de las figuras más destacadas del academicismo: William Bouguereau, Alexandre Cabanel y Léon Cogniet. 

En el extremo contrario al academicismo está el denominado Arte Naíf, con el que se ubica a una corriente estilística que abarca obras cuya ejecución no corresponde al uso de ningún canon formal, por lo que se les puede atribuir un estilo sui generis, basado en los procesos de aprendizaje autodidactas del artista. 

Existen algunos estilos artísticos importantes, como el impresionismo, el cubismo, el expresionismo o el arte abstracto, que son más cercanos al Naíf que al arte académico, por su simplicidad e ingenuidad creativa.