Bernardo López
Después del enfrentamiento armado entre Irán e Israel, el país persa aprobó, por mandato de su parlamento, suspender la cooperación con la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA).
Esta agencia internacional ha sido señalada por medir con diferentes varas a los países que desarrollan o poseen tecnología nuclear, cuando su primera obligación debería ser sujetarse a la imparcialidad.
La iniciativa de ley no contempla la retirada de la República Islámica de Irán del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP); fue aprobada por 210 votos a favor, 2 votos en contra y 2 abstenciones de un total de 219 diputados en la sesión plenaria de este miércoles.
Después del ataque, varios países de la región condenaron, mediante comunicados, las acciones contra las instalaciones de Fordo, Natanz e Isfahan, llevadas a cabo por Estados Unidos el 22 de junio.
Turquía manifestó su preocupación de las consecuencias que podría acarrear el evento e hizo un llamado a contribuir de manera constructiva para la resolución del conflicto.
El gobierno de Irak reafirmó su principio de evitar el uso de la fuerza para solucionar las diferencias a nivel internacional y recordó a las potencias y a las agencias de las Naciones Unidas su obligación para prevenir las crisis y no para iniciarlas.
El gobierno de Azerbaiyán hizo un llamado para que las partes actúen con moderación y eviten nuevas escaladas en el conflicto, además de que prioricen el diálogo y la diplomacia.
Pakistán enfatizó que los ataques a las instalaciones nucleares de Irán violaron todas las normas internacionales. Conminó a todas las partes a sujetarse a las leyes, para preservar la vida de las personas.
El Reino de Arabia Saudita se dijo preocupado por la situación en Irán y reafirmó su condena a la violación de la soberanía de la república persa. También hizo un llamado a desescalar las tensiones.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Catar dio a conocer que siguió con grave preocupación los ataques contra su «hermana República de Irán» y pidió a las partes a detener todas las acciones militares y regresar al diálogo mediante los canales diplomáticos.Mientras el Sultanato de Omán deploró la acción ilegal, pues representa una violación a las leyes internacionales sobre la soberanía de los Estados y al legítimo derecho del desarrollo de programas nucleares con fines pacíficos.
















