Cuarenta y cinco mil flores frescas, entre ellas crisantemos y claveles, decoran estos días la fachada de la Casa de México en Madrid para celebrar la llegada al hemisferio norte de la primavera, símbolo del comienzo de un ciclo de transformación, deseo y esperanza, según la cultura mexicana.

El enflorado mexicano, inspirado en los tenangos – bordados típicos del estado de Hidalgo – representa “Un umbral para la primavera”, obra artística conformada por todo tipo de flores naturales que ha sido elaborada por un grupo de expertos artesanos llegados desde el país norteamericano a la capital española.

El Festival de las Flores y Jardines de México ha colaborado en la creación de este manto natural en el que se han empleado 15 días de trabajo para construir la estructura de la fachada y tres días para colocar las flores, que se podrán admirar de manera gratuita hasta el 28 de marzo.

En México se hace esta tradición de poner portadas florales delante de los templos para celebrar diferentes festividades. Quisimos traerla para celebrar la llegada de la primavera” declaró Susana Pliego, directora de cultura de la Fundación Casa de México.

Esa tradición mexicana utiliza la técnica del enflorado, que en esta ocasión se inspira en los tenangos, bordados de colores originarios del estado de Hidalgo con formas de figuras míticas y animales, realizados con flores en vez de con tejidos, para así poder representar la vitalidad que la primavera trae al año.