Luis Mena Pantoja
Disparos en la oscuridad (2012), es una novela perturbadora en la que Fabrizio Mejía Madrid no se limita a narrar hechos históricos cruentos, y entra al análisis del poder y la violencia política, ejercida no como un accidente, sino como parte estructural de los cimientos de la convivencia social.
Bajo una mirada crítica, provocadora y bien documentada, aborda uno de los capítulos más oscuros de la historia política mexicana del siglo XX: la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz y su legado de poder, violencia y silencio.
Lejos de una biografía convencional, esta obra propone una novela histórica donde se teje no sólo la vida íntima de uno de los mandatarios más odiados y polémicos del país, sino también un retrato de la maquinaria política que lo hizo posible.
Desde las primeras páginas, se construye un escenario potente: el ex presidente, ya ciego, recluido en el Hotel Ritz de Madrid en julio de 1977, pasa días enteros en completa oscuridad, resistiendo la luz y enfrentando el peso de sus recuerdos tras la matanza del 2 de octubre de 1968.
Esta imagen inicial no es un recurso estético sin más, es el símbolo de un poder que se desmorona bajo el peso de sus acciones y de una visión del gobierno que utilizó la violencia como herramienta de control.
Mejía Madrid no se detiene en los datos; su trabajo combina investigación histórica con imaginación literaria que ponen al lector en la habitación cerrada del presidente y al mismo tiempo lo sitúa frente a un sistema político entero.
“Un Primer Mandatario no tiene derecho a la infelicidad —escribió Carlos Monsiváis—; para eso están los gobernados”, recuerda la sinopsis del libro, y a partir de esa frase la novela despliega el mundo de gobernadores, diputados, senadores y ministros que también formaron parte de una República autoritaria.
Lo que distingue a Disparos en la oscuridad es su capacidad de revelar cómo el poder se alimenta de miedo, obediencia y obligaciones tácitas, donde las decisiones letales no son excepciones, sino extremos de una lógica política replicada y normalizada.
La investigación exhaustiva de Mejía Madrid despliega no sólo hechos sino conexiones, voces y tensiones del período, en un estilo narrativo que enlaza lo personal con lo estructural.
La escena del ex presidente en Madrid, ciego y aterrado por la luz, funciona como una metáfora que recorre todo el libro: la ceguera es, paradójicamente, la forma más clara de mirar el pasado con todos sus horrores y contradicciones. Díaz Ordaz, personaje histórico y protagonista central, no es presentado como villano unidimensional, sino como una figura compleja, atrapada entre la obediencia al sistema y la sombra de sus propios actos.
Fabrizio Mejía Madrid (Ciudad de México, 1968) es narrador, ensayista y periodista. Ha sido colaborador de medios como Proceso, Reforma y Gatopardo, y durante más de 15 años fue columnista literario de La Jornada. Su obra combina la mirada crítica del reportero con la potencia reflexiva del narrador.
Entre sus títulos destacan novelas, ensayos y crónicas como Arde la calle, Hombre al agua y Los ninguneados.
















