Aleinad Mina
El street art o arte urbano toma el espacio público como lienzo para expresarse, este movimiento sorprende al espectador como un recurso político o bien para plasmar una huella de identidad personal, que bajo cierta interpretación puede ser un acto de vandalismo. Los artistas de la escena urbana intervienen las calles a través de distintas técnicas y recursos informales, que desde lo ilegal y la autogestión, después de aproximadamente 40 años, el movimiento brilla por su constante renovación. El arte urbano engloba mucho más que el grafiti, puesto que éste se trata de una intervención clandestina, mientras que el arte urbano, además de ser público, tiene distintas intenciones y técnicas.
En la década de los sesentas el grafiti apareció en la ciudad de Nueva York, a la par que en Filadelfia. Dicho movimiento se conocía como Bombing, ya que un grupo de artistas bombardearon los muros de esta ciudad como mensajes de protesta. En la sección de Washington Heights de Manhattan los jóvenes comenzaron a plasmar firmas en las estaciones del metro. Las primeras firmas solían tener un alias y el número de la calle en la que vivían, como TAKI 183 o TRACY 168, y para identificarse los grafiteros de otros distritos aparecían como LEE 163 del Bronx, o FRIENDLY FREDDIE de Brooklyn.
Los trenes de Nueva York se llenaron de pintas haciendo surgir un nuevo estilo, alejado de todo canon estético. SEEN es uno de los hombres que le atribuyen ser el inventor del grafiti moderno, su estilo se transformó constantemente. Por otro lado, en este mismo escenario fue muy popular el trabajo artístico de FUTURA, a quién se le atribuye la frase: “No puedes dormir con una idea” y cuyo estilo futurista crea un plano abstracto, en el que se mezclan goteos y líneas limpias. A mediados de los sesenta aparecieron las primeras intervenciones en París, en la que se emplearon plantillas para consolidarse ya como grafitis.
Toda firma se hacía en la clandestinidad, y en lo ilegal, sus mensajes eran códigos ocultos para el resto de la sociedad, de ahí que se consideró un acto vandálico y una contaminación visual. Sin embargo, cada firma es también una nueva búsqueda estética, y un nuevo encuentro con el territorio.
El impacto visual de esta manifestación contracultural, se da mediante un proceso creativo en el que los artistas autogestionan sus propios recursos como stickers, ensamblajes y esténciles. Además, dicho movimiento se liga a otras corrientes artísticas como el rap, hip hop o break dance. En la actualidad, el Street Art cubre una variedad extrema de técnicas, creando un sinfín de posibilidades que van más allá del grafiti tradicional y la pintura en aerosol, pero sin duda este movimiento pionero de la escena del arte urbano, sigue transformando sus usos.













