Víctor Hugo Islas Suárez 

Desde la Roma Antigua, pasando por los mongoles, los turcos, los egipcios y los aztecas existen registros de grandes guerras que cambiaron el rumbo de las “civilizaciones” que las vivieron, la primera y segunda guerra mundial son los eventos que involucraron a la mayoría del planeta, pero recordemos que las territoriales como la guerra de secesión y las de independencia cuentan como tal. 

Si bien no hay una explicación exacta al porque somos belicosos, hay una serie de teorías que pueden intentar explicarlo, según estas hipótesis formuladas por un grupo de psicólogos evolucionistas, los hombres se convirtieron en violentos para asegurarse el acceso a los recursos y a las mujeres, para aumentar su poder los hombres aprendieron a formar coaliciones; cuanto más poderosa era la unión, más posibilidades tenían sus miembros de transferir sus genes a las futuras generaciones, que a su vez heredaron la predilección por la violencia y la formación de ejércitos. 

Otra versión de esta teoría supone que los humanos heredaron la predilección por la guerra del antepasado común con los monos, la prueba de ello podría ser que los chimpancés también muestran un comportamiento agresivo cuando un grupo de machos se enfronta a otro. 

La guerra como depredación 

A diferencia de los que creen que el deseo de guerrear es una característica innata, la ensayista y activista estadounidense Barbara Ehrenreich opina que la raíz del comportamiento bélico está en el miedo de nuestros antepasados ante animales que eran depredadores más hábiles. Con la evolución los humanos aprendieron a construir instrumentos de guerra y celebraron su victoria sobre el mundo animal con brutales rituales de caza que con el correr del tiempo se convirtieron en rituales bélicos con otros humanos, esto explicaría por qué muchas personas no sienten inclinación natural por la guerra y por qué para convertirse en guerrero se requiere entrenamiento e iniciación. 

Pensamiento de grupo 

Esta idea supone que, en tiempos de crisis, cuando una sociedad se siente amenazada, los humanos pueden fácilmente llegar a pensar en términos de ‘nosotros contra ellos’. En este caso suelen oprimirse opiniones alternativas en la sociedad para consolidarse y desarrollar un plan unánime de acciones, históricamente estas guerras han sido por diferencias políticas, territoriales y religiosas. 

Las guerras como técnica de negociación 

Algunos creen que las guerras no son algo innato o aprendido, sino un instrumento político al que recurren los dirigentes cuando no tienen otras maneras de resolver una disputa, el modelo no considera la guerra como el fracaso de la diplomacia, sino su continuación, ya que las negociaciones continúan durante la guerra, que se acaba cuando se llega a un acuerdo. 

La teoría del macho guerrero 

Posiblemente una de las peores, la idea de la conquista ha movido históricamente a pueblos completos, desde los emperadores romanos, Gengis Kan, vikingos etcétera, el pensamiento de poseer, el sentimiento de gloria por tener más y más territorios han tenido como repercusión las guerras de independencia, así pues, se continua con el circulo de violencia. 

Si es o no un sentimiento natural o una perversidad de la mente, es una realidad, ahora ya tan apegada el ser humano cómo el sentimiento de supervivencia, armas, hambrunas, muertes, todo lo peor del humano, por un pedazo de tierra o por una ideología diferente, todo ser humano es violento, todo ser humano es amoroso, pero en masa, suele prevalecer la violencia, ¿Cuántos años más vivirá esta especie antes de autodestruirse?