Jorge Gaviño Ambriz 

El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, a conmemorarse el próximo 25 de noviembre, fue proclamado en 1999 por la Asamblea General de la ONU, definiendo este tipo de violencia como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”. En nuestro país esta será una fecha de importantes reflexiones en torno al tema. 

Hablar de las violencias que viven las mujeres no es tarea sencilla, sin embargo, es absolutamente necesario hacerlo por ser un fenómeno que diariamente se manifiesta en la vida de miles de mujeres y niñas. Lo anterior se refleja no sólo en las noticias o en la percepción ciudadana, también queda manifiesto en las cifras: según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), en nuestro país el 70.1% de las mujeres de 15 años y más ha sufrido una situación de violencia a lo largo de su vida, siendo la de mayor prevalencia la violencia psicológica, con el 51.6% reportado.  

Los datos hablan de una realidad que se viene arrastrando de muchos años atrás: no sólo en la historia de México y nuestras comunidades, sino también las historias personales. Fruto de un ejercicio similar es lo que presenta Leticia del Rocío Hernández en su libro más reciente, “Buscando a Carmen”, una historia de justicia y amor familiar que tiene su origen en los primeros años del siglo XX, y que revela detalles de una violencia normalizada que en muchas familias mexicanas ha sucedido… y sigue sucediendo hoy en día. 

Este libro se presentará el próximo 24 de noviembre en punto de las 17:00 horas, en el Salón Benito Juárez (PB) de las instalaciones del Congreso de la Ciudad de México ubicadas en Plaza de la Constitución número 7; la invitación es abierta para todo el público que quiera participar en un análisis vigente y realizar un ejercicio de introspección urgente y necesario. La tarea de construir un país más seguro para mujeres y niñas no sólo les corresponde a ellas, todos debemos poner de nuestra parte.