Lejos de los grandes monumentos del centro histórico de Roma y del turismo de masa se puede disfrutar de un recorrido por la desconocida periferia de la capital, donde los protagonistas son espectaculares grafitis que han convertido a estos barrios populares en museos al aire libre.

A veces de manera espontánea para homenajear a actores, actrices u otras personalidades, pero también como encargo de los varios municipios para cambiar la imagen de degrado de la zona, algunos de los anónimos edificios de los barrios de la periferia de Roma como Ostiense, Tor Marancia, el Quadraro, el Pigneto, San Basilio o Tor Bella Monaca se han convertido en los lienzos perfectos para los artistas callejeros.

Por ello, en las oficinas de turismo de Roma se puede pedir la “Street Art Map” (Mapa del Arte Callejero de Roma) o descargarla en el teléfono. La guía incluye varias rutas para observar los cerca 330 grafitis de interés artístico creados a lo largo de los años.

Ostiense fue de los primeros barrios en hacer del grafiti su rasgo distintivo, también para atraer a jóvenes que llenan los locales de ocio que se han ido abriendo en la zona.

El más famoso es el realizado por el artista italiano Iena Cruz, considerado el mural verde más grande de Europa, ya que fue realizado con Airlite, una pintura ecológica especial que captura las sustancias contaminantes y las destruye gracias a una reacción similar a la fotosíntesis de la clorofila de las plantas.