Bernardo López  

A pesar de los grandes avances tecnológicos en todas las áreas del conocimiento, la gran mayoría de personas permanecen apáticas por acercarse a las ciencias; prefieren obtener toda la información sin que signifique un mayor esfuerzo para ponerla en duda, desglosarla en sus partes y razonarla.  

En el caso de la presunta pandemia que afecta a una gran cantidad de países, existen muchos vacíos de información, además de procesos científicos truncados, que no permiten ahondar en avanzar a resultados precisos sobre el verdadero comportamiento del SARS-CoV-2 y de la enfermedad que causa, el coronavirus.  

Ya hemos hablado en artículos anteriores sobre las contradicciones que hay de cómo atender esta enfermedad, pues desde el principio se han emitido textos políticos acerca de que no existen tratamientos para el Covid-19, aunque varios médicos, gracias a su experiencia, han logrado dar con guías para que los pacientes pueden ser tratados en sus casas, sin riesgo de agravarse y terminar en el hospital.  

Tal es el caso de la investigación que realizó un equipo de científicos Peter A. McCullough, Ronan J. Kelly, Gaetano Ruocco, William W. O’Neill, Marcus Zervos, et al., quienes desde enero de 2021 publicaron un protocolo para el tratamiento del Covid-19. Su investigación permite conocer que sí existe tratamiento para evitar cientos o millas de muertes por esta enfermedad, algo que fue negado por muchas instituciones de salud en el mundo.  

Recordemos que se han demonizado muchos medicamentos, a pesar de los resultados exitosos para tratar la enfermedad, como el caso del cardiólogo Peter A. McCullough, quien lo explicó durante su comparecencia ante el Senado del estado de Texas. 

En el caso de la Ciudad de México las autoridades de salubridad han tratado con ivermectina a muchos pacientes con Covid-19. A pesar del éxito que han tenido en tratar el padecimiento con este fármaco, no han logrado comunicar la efectividad este logró o ¿Habrán sido censuradas, para dar paso a la perversa sustancia experimental de ARN mensajero?  

Mucha información ha sido desmentida, como el caso de las pruebas PCR, que no pueden diferenciar de una gripe común, influenza estacional, o Covid-19. O por qué siguen prohibidas las autopsias de las personas que fallecieron presuntamente por el coronavirus.  A pesar de que toda esta información ofrece la oportunidad de pensar, dudar y razonar sobre esta ‘pandemia’, las personas prefieren sumergirse en sus miedos y actuar de forma irracional. Esperemos que hayan tomado la mejor decisión.