David Hidalgo Ramírez
Nunca es tarde para reflexionar y corregir los errores que venimos cometiendo y que dañan nuestra salud; tal y como lo hizo el pasado 16 de junio el astro del fútbol Cristiano Ronaldo, quien visiblemente molesto, al dar inicio una conferencia de prensa, retiró dos botellas de Coca-Cola que se encontraban frente a él, al tiempo que decía: “Coca, no. Agua, sí”.
Esta acción no sólo provocó un desplome en el valor de las acciones de la refresquera más grande del mundo; representa un importante mensaje que todos los Gobiernos del mundo deberían de replicar, con la finalidad de corregir el gran daño que se le hace a la población al no realizar campañas de concientización sobre la importancia de beber agua, en lugar de consumir bebidas azucaradas.
No tardaron los medios que recordaran que, en el 2006, Cristiano Ronaldo había participado en una campaña publicitaria de Coca-Cola, en la que incluso su imagen podía apreciarse en las latas de esta bebida gaseosa; sin embargo, 5 años más tarde, este gran deportista ya ha entendido de la importancia de una buena alimentación, sobre todo cuando comprendemos que “somos lo que comemos”.
Diversas investigaciones han demostrado que las bebidas endulzadas están directamente asociadas con el desarrollo de diabetes mellitus tipo 2, debido a que las altas cantidades de azúcar que contienen, entran a nuestro cuerpo de forma líquida, lo que facilita su absorción.
Esta sobredosis de azúcar incrementa de manera considerable el funcionamiento del páncreas, que deberá producir grandes cantidades de insulina con la finalidad de poder transformar la glucosa en energía, lo que finalmente no sucederá, ya que este gran esfuerzo lo que provoca es una resistencia a la insulina, lo que no es otra cosa que la antesala de la diabetes.
En sentido contrario, el agua, es un elemento indispensable para mantener nuestro cuerpo sano, ya que, al beber agua, además de limpiar nuestro organismo y eliminar las toxinas, el agua es un eficaz vehículo para que vitaminas y minerales lleguen a todas las células de nuestro cuerpo.
Es importante destacar que para la producción de medio litro de refresco se emplean 35 litros de agua y que, 600 mililitros de refresco equivalen a 12 cucharadas de azúcar, con lo que se rebasa por más del 20%, el máximo tolerable de azúcar añadida para un adulto.
Lo más lamentable de todo, es que, en zonas marginadas de la República Mexicana, es más fácil conseguir una botella de refresco que un garrafón de agua, lo que, sumado a la mala alimentación, no solo se está exponiendo a la población a padecer de diabetes; ya que la falta de nutrientes son la causa de enfermedades crónicas, del sistema digestivo; así como de anemia, algunos tipos de cáncer e infecciones, entre otros.
El agua es la única bebida que nos puede hidratar sanamente y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda beber por lo menos un vaso de agua potable cada 4 horas; hacerlo como parte de nuestras actividades habituales nos ayudará a reducir problemas en el colón, tener una vejiga sana y mantener lubricadas nuestras articulaciones.
Es por todo esto que es de aplaudir la actitud de Cristiano Ronaldo, actitud con la que podríamos dar inicio a una campaña que nos permita hacer entender a la población del gran riesgo que representa mantener en nuestra dieta diaria este tipo de bebidas. Ya no nos hagamos daño tomando refrescos y digamos en nuestra mesa: “Coca, no. Agua, sí”.















