David Hidalgo
En el marco de la celebración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, cada 9 de agosto reiteramos la importancia de tener presente la gran herencia de diversidad lingüística y cultural que recibimos de las 69 etnias reconocidas en México.
Con el apoyo de las comunidades indígenas, la Confederación Mundial de Medicina Integrativa, Tradicional, Complementaria y Educación en Salud (COFEMITES), busca impulsar las acciones que emprenden los representantes de los poseedores de la verdadera historia de nuestra cultura, tradiciones e idiomas; buscando hacer de ese valioso conocimiento ancestral una fuente de información confiable que nos permita tener el control de nuestra salud en nuestras manos.
Lamentablemente es en los pueblos indígenas donde se registran las más precarias condiciones de salud, son los grupos con mayor probabilidad de padecer algún tipo de discapacidad, y en estas comunidades, la gente muere más joven.
Pobreza, desnutrición, diabetes, tuberculosis, cáncer, enfermedades cardiovasculares y VIH/SIDA, han alcanzado proporciones epidémicas y, con la pandemia por la Covid-19 que enfrenta la humanidad, los pueblos indígenas de nuestro país comienzan a registrar altos niveles de mortalidad.
La mala nutrición es uno de los más graves problemas de salud que afecta a los habitantes de los pueblos indígenas, no solo como consecuencia directa de la pobreza en la que viven, ya que la desnutrición también es resultado de la degradación ambiental y la contaminación de los ecosistemas, problema que a su vez deriva de la vorágine con la que los han despojado de sus tierras y desplazado de sus territorios, extinguiendo las fuentes tradicionales de alimento y el acceso a ellas.
Por todo esto, es urgente suscribir un verdadero pacto social, el que se habrá de dar a conocer por líderes y representantes de las comunidades indígenas de México el próximo 15 de agosto, como parte de la celebración del Foro Nacional de Pueblos Originarios, sus Tradiciones Milenarias, Derechos, Usos y Costumbres, el cual se llevará a cabo en Yuriria, Guanajuato. Este foro permitirá que se gesten en nuestro país las directrices a seguir para concentrar los beneficios sociales y económicos que permitan resarcir el daño histórico que ha recaído en las comunidades originarias.
Este nuevo intento de hacer valer los derechos de los pueblos indígenas, habrá de contar con una auténtica participación social que fomente la igualdad de oportunidades y respete los derechos, la dignidad y las libertades de todas y todos.
Como parte de este real y verdadero pacto social, será indispensable asentar las acciones que nos permitan dar una solución definitiva a los problemas de salud que afectan a los pueblos indígenas, haciendo cumplir su derecho a contar con modelos de atención comunitaria en los que se respeten sus usos y costumbres, lo que sin duda nos permitirá rescatar todo ese conocimiento ancestral que tiene que ver con las alternativas médicas y que, científicamente, en muchos de sus rubros han demostrado su pertinencia para disfrutar de una salud plena.
















