David Eduardo Hidalgo Ramírez 

No hay bienestar integral sin salud emocional. Ser capaces de manejar nuestras emociones y poder sentirnos tranquilos a pesar de las presiones externas que enfrentamos a lo largo del día, es la clave para lograr estar satisfechos con nosotros mismos. 

Para alcanzar el nivel de bienestar para el que estamos diseñados, es indispensable conocer cada una de nuestras emociones. La emergencia sanitaria que enfrentamos desde el 2020, nos ha dejado expuestos al miedo y la ansiedad que nos provoca la posibilidad de poder contagiarnos de COVID-19; saber del fallecimiento o del contagio de algún ser querido, nos causará tristeza y preocupación y enfrentar las repercusiones económicas y financiera derivadas de la pandemia, nos está provocando enfado e incertidumbre. 

Todos los seres humanos experimentamos diariamente reacciones psicofisiológicas, éstas son nuestras emociones. Normalmente no estamos conscientes de ello, sin embargo, estas alteraciones no son ni buenas ni malas; nos son útiles y necesarias, y el secreto está en no tratar de suprimirlas ni evitarlas, simplemente tenemos que aprender a conocerlas y encauzar su utilidad. 

Son nuestras emociones las que nos convierten en seres únicos y complejos, y también es lo que nos permite adaptarnos de una forma resiliente a nuestro entorno. Aunque en ocasiones nos resulta difícil identificar qué emoción es la que domina nuestro estado de ánimo, es importante estar conscientes qué es gracias a nuestras emociones que nos podemos adaptar a las distintas circunstancias.  

Paul Ekman y Robert Plutchick son dos de los investigadores que nos han ofrecido resultados fehacientes respecto a la identificación de cada una de las emociones que somos capaces de experimentar, coincidiendo en que existen siete emociones básicas universales: interés, tristeza, confianza, miedo, enfado, asco y alegría. Mientras que se han identificado como emociones secundarias: vergüenza, culpa, orgullo, entusiasmo, satisfacción, desprecio, complacencia y placer. 

Aunque aún existe gran controversia para determinar que sólo son 7 las emociones universales, lo cierto es que son éstas las que con mayor frecuencia experimentamos y son innatas a nuestra condición de seres humanos. Las emociones son el resultado de lo que percibimos del exterior y la inmediata reacción física y mental a esa situación externa que nos provoca malestar o placer. 

Nuestra reacción puede ser positiva o negativa, de alta o baja intensidad, de corta o larga duración; pero en todos los casos, cada uno de nuestras emociones producirá una mínima o elevada cantidad de neurotransmisores, es decir, esa sustancia química que permite la transmisión de señales entre nuestras neuronas. 

Hablar de trastornos emocionales es hablar de alteraciones en nuestra conducta y, una vez que se tiene un diagnóstico clínico que nos permita conocer el grado de alteración que se padece como consecuencia del mal manejo de nuestras emociones, es el momento de iniciar con un abordaje integral y holístico que nos permita entender las causas de nuestro estado de ánimo. 

La pandemia por el virus del SARS-CoV-2 ha colocado en la agenda médica internacional la importancia de la Salud Mental, por lo que un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado que nos permita identificar y manejar de forma correcta cada una de nuestras emociones, resulta indispensable para alcanzar el bienestar integral para el que estamos diseñados. 

Para conocer más de los programas de Salud Mental que la Confederación Mundial de Medicina Integrativa, Tradicional, Complementaria y Educación en Salud Impulsa (COFEMITES), usted puede mandar un correo a: aminesinforma@gmail.com