·         INEGI vuelve a encender focos rojos sobre la economía mexicana, inflación general anual, alcanzó 4.63% durante la primera quincena de marzo

·         Este repunte inflacionario evidencia que los esfuerzos por contener el alza de precios han sido insuficientes

María Escalante García

El reciente reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía vuelve a encender focos rojos sobre la economía mexicana. La inflación general anual, que alcanzó 4.63% durante la primera quincena de marzo de 2026, no solo rompe con cualquier narrativa de estabilidad, sino que confirma una realidad persistente: el costo de vida sigue aumentando y golpeando directamente a la población.

Este repunte inflacionario evidencia que los esfuerzos por contener el alza de precios han sido insuficientes. Lejos de consolidar una tendencia a la baja, la inflación muestra resistencia, afectando principalmente a los productos y servicios básicos. En términos prácticos, esto significa que el dinero alcanza para menos, que llenar la despensa es cada vez más caro y que los ajustes salariales quedan rebasados por el incremento constante de precios.

El problema se agrava cuando se analiza su impacto en los sectores más vulnerables. Las familias de menores ingresos son las que resienten con mayor intensidad estos incrementos, ya que destinan la mayor parte de su presupuesto a alimentos, transporte y servicios esenciales. En este contexto, la inflación no es solo un indicador económico: es un factor que profundiza la desigualdad y deteriora la calidad de vida.

Además, este comportamiento genera incertidumbre. La falta de estabilidad en los precios complica la planeación financiera tanto de hogares como de pequeños negocios, que enfrentan mayores costos sin certeza sobre su evolución en el corto plazo. Esto frena el consumo, debilita la actividad económica y mantiene un ambiente de desconfianza.

El dato revelado por el Inegi, lejos de ser una cifra aislada, es una señal clara de que la economía mexicana aún enfrenta retos estructurales importantes. Mientras no se implementen medidas más eficaces para controlar el alza de precios, la inflación seguirá siendo una carga constante para millones de mexicanos que ven, día a día, cómo su poder adquisitivo se erosiona.

INPC

En un comunicado, el Inegi explicó que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un nivel de 145.446: aumentó 0.62 por ciento respecto a la quincena anterior. En el mismo periodo de 2025, la inflación quincenal fue de 0.14 por ciento y la anual, de 3.67%.

El índice de precios subyacente, considerado un mejor parámetro para medir la carestía general porque elimina artículos de alta volatilidad, incrementó 0.22 por ciento a tasa quincenal. A su interior, los precios de las mercancías subieron 0.20 % y los de servicios, 0.25 por ciento.

A tasa quincenal, el índice de precios no subyacente creció 1.96 por ciento. Dentro de este, los precios de frutas y verduras ascendieron 8.34 por ciento y los de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, 0.48 %.

En la primera quincena de marzo de este año, los productos genéricos cuyas variaciones de precios, al alza y a la baja, destacaron por su incidencia sobre la inflación general fueron los siguientes: jitomate, pollo, así como transporte aéreo con incrementos en sus precios. En contraste, los paquetes de internet, telefonía y televisión de paga; el huevo; y el servicio de internet disminuyeron sus precios.

En la primera quincena de marzo de 2026, el Índice de Precios al Consumidor de la Canasta de Consumo Mínimo (IPCCCM) 2 tuvo un crecimiento quincenal de 0.69 y de 4.61 por ciento a tasa anual. En el mismo periodo de 2025 ascendió 0.07 y 3.50 %, en ese orden.

La inflación en México cerró en 2025 con una subida de 3.69 por ciento, por debajo de las expectativas del mercado y de 4.21 por ciento del 2024, del 4.66 por ciento de 2023, del 7.82 por ciento de 2022 y del 7.36 por ciento de 2021, ambos años con el nivel más alto en las últimas dos décadas.