• López no pide prestado pero la deuda pública subió a 12.5 billones de pesos

Miguel A. Rocha Valencia

A media semana el presidente López presumía que él no pedía prestado “como otros” y que si bien la deuda externa aumentó fue por la depreciación del peso, esa que se inició hace dos años con la cancelación del Aeropuerto Internacional de Texcoco.

En ese momento no sólo se dio la devaluación de nuestra moneda y pérdidas superiores a los 300 mil millones de pesos en la Bolsa de Valores, además se tiraron a la basura seis mil millones de dólares que estaremos pagando en los próximos 19 años, y lo peor, perdimos la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros.

Adicionalmente, el mantenimiento de la actual terminal Internacional de la Ciudad de México, que se hacía con los dineros de la Tarifa por Uso Aeroportuario, debieron cargarse a presupuesto, algo así como 600 millones de pesos anuales, ingresos que por la pandemia se desplomaron en más del 40 por ciento ya que a mayo llegaban a 176 millones en vez de los 315 millones del mismo periodo del año pasado.

A finales de 2019 ya íbamos de mal en peor debido a que según la encuesta del Bank of America con los 120 inversionistas más importantes del mundo, las decisiones del presidente López los inhibían para traer su dinero a México. Se les calificaban de “erráticas” y “poco confiables”

Es decir que sólo con su entrada triunfal al poder, López asestó un golpe descomunal a la economía mexicana que no ha levantado en lo que va de su mandato y refleja “crecimiento” negativo. Para colmo, llega la pandemia del SARS-CoV-2 y con ella, la caída de los precios y producción petroleras.

Si a eso se suma la impericia del gobierno para manejar la emergencia sanitaria que ya cuesta casi 70 mil muertos, la de seguridad que alcanza 65 mil víctimas y la económica donde se confrontó con empresarios, pues se da la tormenta perfecta con caída del PIB, que él reconoce, ya está en 8.5 y puede llegar a más del 10 por ciento hacia finales de año. Cada punto de PIB se calcula entre 280 mil y 300 mil millones de pesos. Eso indica que el daño podría alcanzar los tres billones de pesos.

Pero además como los 360 mil millones del fondo de estabilización, más los “ahorros” de las dependencias públicas, las participaciones federales a los estados y descuentos al salario de la burocracia, que el presidente determinó que se gastaran “en los más pobres” o sea en sus programas clientelares-electorales y sus megaobras, dejó sin dinero a las arcas públicas.

Como consecuencia, a pedir prestado, aunque sea “poquito” como dice el tlatoani. A la fecha lleva pedidos al Banco Mundial dos mil 130 millones de dólares, que deben estar etiquetados para proyectos específicos en cinco líneas de crédito y que se presume, gastaron en cuestiones distintas.

Por eso, ante la falta de dinero para comprar votos, López apuesta al escándalo, al enjuiciamiento y linchamiento popular y mediático de expresidentes, mientras por el otro, coloca en la Secretaría del Bienestar al también tabasqueño Javier May Rodríguez, con lo cual asegura los 180 mil millones de presupuesto de esa dependencia, de donde depende el reparto de dinero de los programas clientelares a través de las dos mil 100 sucursales bancarias con que contará.

Y mientras, la deuda sube y sube por devaluación y préstamos para colocarse en cerca de los 12 billones 336 mil millones de pesos. Dos veces el presupuesto anual total de México.

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