• Más dinero para armas pide el Ejército ¿Para venderlas a los criminales? 

Miguel A. Rocha Valencia 

Mientras la economía sigue en picada con aumento de tasas de interés e inflación y el ganso juega perversamente con sus “corcholatas”, la Secretaría de la Defensa solicita 670 millones más para compra de armas y la de Marina reconoce que de sus almacenes se provee el crimen organizado y aunque hay culpables, salen impunes. 

Frente a esta realidad debe reconocerse la habilidad del ganso para evadir el juicio público utilizando el presupuesto lo mismo para pagar a “medios” que crear distractores como el reciente destape de Tatiana Clouthier como una de sus corcholatas a sucederle, aduciendo que la secretaria de Economía tiene tradición política, pero reservándose que si Maquío, su papá, resucitara, se volvería a morir de vergüenza. 

Igual distrae la atención del hecho de que la inflación no cede y la carestía ya empobreció a 15 millones (más) de mexicanos y que el mismo Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México, anunció que en la próxima junta de consejo el 23 de junio, pedirá subir la tasa en 75 puntos base y se vaticina que, para diciembre, podría estar en 10 por ciento. 

Con ello, no sólo aumentará el precio de los alimentos y productos de consumo generalizado, sino que arrastrará a toda la economía, ya que el precio del dinero, del crédito, se irá para arriba como no ocurrió al menos en las últimas dos décadas. 

De hecho, las tasas de interés de los bancos ya se fueron para arriba del 65 por ciento anualizado y las preferenciales que estaban en 30, subieron cinco puntos. Si aumenta la de referencia de Banxico, habrá una nueva alza. 

Y con ello, los costos del servicio de las deudas del gobierno, cobrarán nuevo vigor y se pagará más por los intereses con cargo al presupuesto de egresos, el cual, prácticamente a pesar de ser Ley, es otro distinto al aprobado por los diputados, como lo apunta México Evalúa. Por ello es que programas básicos como la atención a la salud y mujeres agredidas, no han recibido ni un peso y miles de burócratas por honorarios no reciben sueldo desde hace seis meses. 

Pero todo eso se queda chico frente al tema delincuencia-fuerzas del orden-, donde el machuchón ya mostró su juego completo. Su interés no es proteger a las víctimas y rescatarlas del flagelo de asesinos, secuestradores, traficantes de drogas, armas o personas, sino proteger a los criminales que ahora se sabe, se surten de uniformes, equipos y armamento de los propios cuarteles del Ejército y Marina. 

Y esto cobra mayor relevancia en momento en que el país suma más de 122 mil asesinatos y el canciller Marcelo Ebrard insiste ante los tribunales de Estados Unidos detener el flujo de armas hacia México. 

Pero, además, justo cuando al secretario de la Defensa Nacional Luis Crescencio Sandoval González se le ocurre solicitar 670 millones de pesos adicionales al ya de por sí cargado presupuesto de 104 mil millones de pesos que significan un incremento al del año pasado en tanto que el de Marina se fue a 32 mil millones de pesos con incremento del 17 por ciento y el de la Guardia Nacional con otros 72 mil 800 millones de pesos para el gran total de 200 mil millones, nada más. 

El pretexto: combatir los riesgos y amenazas del exterior y del orden interno, las actividades ilícitas de las organizaciones delictivas que trastocan a las instituciones, el robo de bienes de la Nación y la afectación de instalaciones estratégicas que impactan negativamente la paz, el bienestar social y por consecuencia, el desarrollo del país”. De risa ¿Verdad? No pueden ni cuidar ni sus propios almacenes. 

Mucho dinero y poca efectividad puesto que aun con mayor presencia en seguridad, la criminalidad va en aumento, los asesinatos no bajan incluyendo los 25 mil feminicidios contabilizados en lo que va de este sexenio y los más de 100 mil desaparecidos incluyendo otros 25 mil niños. 

Lo peor es que el mismo secretario de Marina José Rafael Ojeda Durán reconoce abiertamente que de los almacenes de la institución, la más respetada entre las fuerzas castrenses, personal de la dependencia se roba armas, equipos y materiales incluyendo uniformes para venderlas al crimen organizado, incluso de manera electrónica. 

Y aun con saberlo y detener a los responsables de ese saqueo, estos sólo son dados de baja, pero no enjuiciados como delincuentes. Es decir, los sueltan como marinos y los convierten en soldados, pero del crimen organizado, al mismo al que le vendían los suministros castrenses. 

Con qué cara se dice a Estados Unidos que no dejen pasar armas a México para los delincuentes, si aquí mismo las consiguen en las instalaciones más vigiladas de México: los cuarteles militares y bases navales.