El 8 de mayo, tres grandes medios internacionales pusieron en tela de juicio las cifras que todos los días presenta el gobierno mexicano en relación a la pandemia del coronavirus y publicaron una serie de investigaciones donde evidenciaban que los números de fallecimientos reportados, no coincidían con la realidad.

El subsecretario López-Gatell, molesto por el constante cuestionamiento, dijo que se trataba de un complot de toda la prensa en su contra, que todos sus datos eran muy transparentes y que era normal que hubiera un subregistro porque la prioridad en este momento de la pandemia es salvar vidas, no contar muertos.

Sin embargo, los argumentos del Dr. Gatell no fueron contundentes. El 14 de mayo, la Jefa de Gobierno anunció que se crearía un comité científico independiente para determinar el número total de fallecimientos por COVID-19 en la capital y reconoció que había más defunciones de las registradas oficialmente.

Desde entonces, la estrategia de las autoridades de la Ciudad de México comenzó a mostrar algunas sutiles diferencias con el “Plan Gatell”: además del comité científico, también se empezaron a realizar más pruebas por parte del gobierno local y se insistió en el uso universal del cubrebocas como una medida adicional.

La intuición de la Dra. Sheinbaum fue adecuada. Unas semanas después, el modelo del subsecretario de Salud comenzaría a resquebrajarse en público.

La tarde del 2 de junio, el subsecretario López-Gatell respondió a una pregunta sobre la confusión que han generado los indicadores de reapertura en todo el país, diciendo que: “La velocidad de reducción no es totalmente clara y eso explica que la cantidad de casos que se observan en este momento supera a lo que originalmente se proyectó en la fase de descenso.”

La tarde siguiente, el informe técnico inició con la presentación de una “nueva escala de cuatro colores” para poder ajustar la carga acumulada de casos por entidad federativa, ya que esta había rebasado (por mucho) lo previsto en un principio.

Por citar otro ejemplo: en un mes la proyección del número de decesos que hizo el “Epidemiólogo de México” ha tenido que ajustarse de un total de 6 mil (el 4 de mayo) a 35 mil (el 4 de junio).

Al día de hoy, ninguna de las estimaciones del gobierno ha resultado correcta.

El Dr. Gatell, por su candidez política, su vanidad, histrionismo y soberbia intelectual, no ha entendido que se ha convertido en un fusible de la 4T, que si se funde puede cambiarse con mucha facilidad.

A pesar de los cánticos de apoyo y las muestras de cariño, mañana podría encontrarse abandonado en soledad absoluta.

De ser necesario, el fuego y la leña están listos. Sólo falta el cordero.

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