Javier Cerón Espinosa
Llegaron en camiones, combis y microbuses, sudorosos, hambrientos y portando su insignia de su mesías, ya esperaban a Claudia, como si fuera una verbena popular, en plena veda electoral.
Ya tenían en la bolsa sus 300 caros que les repartieron los organizadores de sus colonias, lo mismo de Ecatepec, Xochimilco, Tláhuac, Neza, Tultitlán, Cuautitlán, El Bordo de Xochiaca, Tecámac, Zumpango, Ojo de Agua, Tepozotlán, Ixtapaluca, Chalco y Cuautepec, ya con sándwich y su agua, pocas, al más fiel estilo de los mejores tiempos del PRI, pero claro, todo esto porque ya no son iguales, sino lo que le sigue.Lis animadores gritaban y coreaban «…es un honor estar con Obrador», en tanto que en esquina de José María Iglesias y Puente de Alvarado, cerca de donde se realizaría la llamada «Reunión Informativa» un seguidor morenistas le decía a otro: «…A que chingaos vamos , si ya nos dieron el varo, ya vamos a chingar unas chelas».
El barrio en pleno, el pueblo que el huésped de Palacio Nacional, dice que es el pueblo bueno, llegó al monumento a la Revolución, desde las 14:00 hrs, eran las 18:00 horas y ahí esperaban a sus guías, ya instalados en el descaro de violar la veda electoral, un sesgo de la desesperación de lo que llaman la Revocación de Mandato.
Algo sui generis, los organizadores comieron en buenos restaurantes, Claudia Sheinbaum, en un hotel cercano, mientras el pueblo esperaba bajo el rayo del sol.
Así hacían su fiesta, caminaban, gritaban, los simpatizantes de Morena, algunos solo al son de la tambora, un que no entiendan ni que es la Revocación de Mandato, otros decían, «…por lo de la luz», seguro la reforma eléctrica, en fin, de todos colores y sabores. Presente el mosaico del llamado pueblo bueno, enlistado en los programas de tarjetas del bienestar, ninis, estudiantes de la Benito Juárez y de los programas de bienestar
LÍDERES DEL SUTGCDMX, DE RODILLAS Y MATRAQUEROS.
El cinismo en pleno, los 40 dirigentes seccionales del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México, fueron obligados a asistir, aún con sus tomas de nota vencidas, repartieron una circular para que cada trabajador acudiera con 10 invitados, ahí encabezados por Aarón Ortega, el líder «títere» como lo ven los trabajadores, impuesto por Claudia Sheinbaum y Joel Ayala Almeida, dirigente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, quienes fraguaron una elección amañada, a tal grado que el supuesto líder ni siquiera lo conocen sus agremiados.
Solo faltó Joel Ayala al frente de los 40 seccionales, a los que manipuló y los dejo con un dirigente gris. Así los que antes le mentaban la maunser…a Claudia, hoy fueron de rodillas y matraqueros, echando porras y loas a lo que muchos comentan en el mitin «…Es la próxima presidenta», en sus adentros, en medio de la manipulación y la imposición, aunque los pisoteen en sus derechos laborales, todos estaban «…felices, felices, felices», como dice su ídolo y guía.














