• Fuerzas Armadas objeto de befa, humillación de grupos criminales que asesinan

Miguel A. Rocha Valencia

Frente a la masacre que vive México y la displicencia presidencial que prefiere jugar beis que atender a las víctimas de casi 125 mil asesinatos que van en su “administración”, las Fuerzas Armadas acumulan agravios, humillaciones, burlas y agresiones públicas de parte de los grupos armados que, por lo visto, tienen “permiso para matar” incluso mujeres, niños y sacerdotes por parte del ganso que los cuida por ser seres humanos.

Las redes sociales están “inundadas” de testimonios grabados por los mismos delincuentes que dan cuenta de cómo patean, escupen, desarman o corren a elementos de la Guardia Nacional, Sedena y Marina, sin que estos metan la mano o hagan uso de la fuerza constitucional ya no para imponer el orden o cuidar a mexicanos en desgracia, sino para defenderse a sí mismo.

No son capaces porque afirman que esa es la orden no siquiera por coraje personal ni honor militar de alzarse contra esos criminales que, a palos, patadas y amagos de ejecución, los obligan a huir a pie o en sus vehículos.

Para qué entonces el dizque general, secretario de la Defensa Nacional Luis Crescencio Sandoval pide casi 100 millones de pesos adicionales para “armar” al ejército de inútiles y cobardes en que está convertida la tropa castrense, donde más de un oficial es degradado frente a los ojos de sus subordinados y luego exhibido en las redes sociales en lo que están convertidos.

Seguro que ya ni entre ellos se respetan. Imagínense a las familias de los soldados y marinos que salen en las redes sin aras, descamisados, pateados, empujados y humillados. Más les valdría renunciar, o como hacen muchos de ellos, se pasan al bando contrario o saquean los almacenes militares para entregar equipos, armas y uniformes a los criminales.

No sabemos cuánto muertos más necesite el ganso de Macuspana para convencerse de que su no estrategia de apapacho a los grupos delincuenciales generó una gran ola de corrupción en los institutos armados, hoy degradados ante la opinión pública, así como una tendencia mayor a la violencia gracias a esa política de abrazos que sólo propicia impunidad.

Esa libertad o protección declarada del mesías tropical que cedió casi la mitad del territorio nacional a los cárteles de las drogas que trafican también con armas, personas, robado y contrabando, que al mismo tiemplo propicia la ampliación de las empresas criminales cuyos tentáculos alcanzan la producción y comercialización de alimentos, básicos y combustibles, cuyos efectos son determinantes en los precios, en la carestía.

Tan es así que el profeta de la 4T en vez de pactar con empresarios “regulares” tendría que ampliar su pacto con los grupos criminales que incluso controlan redes de comercialización e imponen precios a cosechas, transporte, venta al mayoreo y al detalle. Ejemplos públicos de ello son el pollo, aguacate, limón, gas, gasolina y sexo servicio, entre otros.

Es decir que hoy los criminales, desplazan a empresarios que pagan impuestos o los usan para encubrir sus acciones como el lavado de dinero. El cobro de piso es otra de sus vetas como lo es el secuestro exprés incluso para obligar a víctimas a pagar cuotas.

El turismo es otra rama en la cual tienen intereses. Si no, que pregunten a hoteleros y comederos de Avándaro, Valle de Bravo, Tequesquitengo y otros muchos, incluyendo locatarios de mercados lo mismo en Guerrero que en Chiapas, Michoacán, Morelos, Colima, Nayarit, la misma Ciudad de México, donde el “renteo” ya es obligatorio.

Bueno, en el mismo Senado de la República dominado por Morena, el Instituto Belisario Domínguez advierte que, en el país, la violencia es “un desafío para las políticas públicas” que garanticen a “la población poder realizar sus actividades”.

 En el estudio “Ciudades violentas. Panorama internacional y desafíos”, se determina que ciudades mexicanas encabezan el listado de localidades más violentas del mundo. De ellas, señala el propio Instituto, el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Pernal AC, establece que, de las 50 ciudades más peligrosas en 2021, 18 corresponden a México, 18 a Brasil, siete a Estados Unidos, Sudáfrica y Colombia con cuatro, honduras dos, Puerto Rico, Haití, Ecuador y Jamaica con una cada cual.

Frente a eso, el INEGI marca como las ciudades con menor percepción de inseguridad a San Pedro Garza García (donde asesinaron al rey del Huachicol ligado a Morena), Tampico, Piedras Negras, Mérida y Saltillo.

Los datos ahí están, las pruebas son del dominio o son oficiales, no son míos. ¿Cuánto costará el honor militar? Por lo visto les llegaron al precio.