· Edgar Amador baila con la más fea, sin lana y muchos compromisos
Miguel A. Rocha Valencia
La verdad hay decisiones administrativas que luego no se entienden porque en apariencia van a contracorriente con la realidad o el discurso y del flujo financiero, y una de ellas es apurar tantas reformas a la Constitución, al marco normativo de garantías y su aplicación que para expertos y empresarios, evita el flujo de inversiones a una economía como la nuestra donde el gobierno no tiene dinero a pesar del aumento en sus ingresos.
Ahora resulta que como se ha mencionado en este espacio muchas veces, la reforma y elección del poder Judicial que conlleva “el recorte presupuestal a las instituciones laborales” y de justicia son factores para que México no cumpla plenamente con algunos temas del Tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, cuya revisión como tal ya fue cuestionada por Donald Trump.
Frente a esto, el experimentado secretario de Economía Marcelo Ebrard plantea que lo dicho por el presidente estadunidense debe tomarse en serio y prepararnos a una revisión de los temas donde se espera no haya conflicto y saber que donde si lo haya, negociar lo mejor posible. Es decir, ya vamos en desventaja ajustándonos a las pretensiones del señor Trump.
Para colmo la Junta Independiente de Expertos Laborales sobre México del Congreso de Estados Unidos, se refiera a los cambios legales y elección judicial no sólo por las presuntas irregularidades en el proceso, sino a la falta de capacidad de muchos de los elegidos para llevar los temas laborales.
Es decir, se suma a la predisposición trumpista la del grupo de analistas del Congreso de nuestros vecinos que incluso se toma como un mensaje político en aras de acumular ventajas a la hora de la negociación, donde el tema de la autonomía o independencia nacional, quedan al margen pues no se cuestiona la decisión de México para realizar os cambios legales, sino en os efectos que esos ajustes tendrían en la relación bi y trilateral.
Junto a ello están las opiniones de bancos, calificadoras, expertos e inversionistas que ven en los cambios no una falta de capacidad de gestión sino de plano un sesgo de incertidumbre, especialmente porque se “borraron” organismos autónomos que vigilaban aplicación de reglas en materia económica-financiera, energía, telecomunicaciones y comercio.
Frente a todo esto y a pesar de los esfuerzos recaudatorios que incluyen los efectos del nuevo marco fiscal que rige el comercio con Estados Unidos que llevó a una recaudación de 600 mil millones de pesos adicionales, que se borraron con la devolución de una cantidad similar a causantes por IVA e ISR, tenemos una hacienda pública que mantiene el equilibrio, pero no cuenta con recursos para la necesaria y urgente inversión en infraestructura, investigación, servicios y demás.
El crecimiento en recaudación que llegó a los 4.6 billones de pesos, fue del 12 por ciento de acuerdo con el titular de Hacienda, Edgar Amador Zamora, quien hace lo imposible por mantener el equilibrio entre gasto e ingresos para no repercutir más en déficit.
Y es que la inversión pública en México para 2025 va a la baja, con contracciones significativas en sectores clave como la infraestructura general, salud y educación. A nivel nacional, la inversión física se estima en 836 mil millones de pesos que marca una reducción del 12.7 por ciento en relación a 2024.
Gastar o invertir más, gravitaría en recortes a diversos sectores, por lo cual urge la inversión privada, esa que se declaró en suspenso por las razones mencionadas arriba y la turbulencia de las políticas trumpistas, pero que podrían reactivarse con señales del gobierno mexicano que aseguren la inversión y sus consecuentes utilidades especialmente en manufacturas e infraestructura.
Porque de haber proyectos, los hay como los trenes, carreteras y su mantenimiento, en energía, infraestructura, cibernética e incluso automotriz donde a pesar de aranceles y la baja en la producción y exportación, México sigue competitivo, entre otros sectores.
Lo que falta entonces, es dinero, pero para ello primero deben aplicarse políticas públicas que den confianza, ojalá se entienda y se logre por el bien de México. Por eso el economista exsecretario de finanzas de Miguel Ángel Mancera, baila con la más fea, pero parece que con ella puede tomar un buen ritmo y salir adelante. Hoy al menos, hay equilibrio y disciplina y eso es básico en el manejo de los dineros públicos especialmente cuando la deuda está tan “cargada” y se pagan tantos miles de millones de intereses y dejan poco margen al gasto y la inversión.Hay material y capacidad, hagámoslo como parte del Plan México.












