Miguel Ángel López Farías
Diré una blasfemia, un texto aún más importante que la biblia para los mexicanos, debe ser el libro de » LABERINTO DE LA SOLEDAD» de nuestro premio Nobel Octavio Paz.
Antes de persignarnos al mexicano nos hace falta una verdadera autopsia en vida que nos explique el por qué somos como somos y el ensayo que vio por vez primera la luz en 1950 nos coloca en la plancha de las operaciones.
Octavio Paz dejo de manifiesto que esta raza está compuesta de soledad, arrepentimiento, tristeza y de un profundo conformismo ,cómo producto de una serie de sucesos históricos, a ratos buscando ser la parte victoriosa de una conquista y la mayor parte como los sufridos conquistadores , inhalantes de una atmósfera derrotista, sufrientes en soledad y arrodillados frente a las figuras de los únicos que nos escuchan y podrían sacar adelante, sea la virgen o sea un merolico con la capacidad seductora de ser un presidente de México.
Explicada el propio Octavio Paz que: » La soledad es una pena, esto es, una condena y una expiación. Es un castigo, pero también una promesa del fin de nuestro exilio. Toda vida está habitada por esta dialéctica. Nacer y morir son experiencias de soledad”, fin de la cita.
Octavio Paz se mostró preocupado por esta condición en la que un pueblo entero puede ser capaz de negarse a cambiar su destino, en una especie de negación histórica a una grandeza que sabe, fue suya, que poseyó y que «alguien o algo” le arrebato.
EL LABERINTO DE LA SOLEDAD ha sido leída menos que los programas completos del chavo del ocho, y esto nos da una idea de lo que ha servido como base instructora y educativa entre los mexicanos, ¿Que quiero decir? Que el chavo del ocho es quien ejemplificó a el mexicano jodido y sufriente que caía bien, que subconscientemente nos fijó un modelo de ciudadano aceptado.
Hoy, Octavio Paz, de vivir, contaría con más elementos para profundizar en aquel ensayo, hoy vivimos en una especie de borrachera social, un ensimismamiento que nos mantiene en aletargamiento, sin voluntad no deseos de avanzar hacia un puerto mejor. El papel de las redes sociales, de ese poder zombi es uno de ellos, ya no solo es un asunto de aquella SOLEDAD propuesta por Paz, sino a esta tremenda adicción al extravió del mexicano. ¿Por qué no somos capaces de reaccionar en estos tiempos de miedo y desesperanza?
El estado etílico generalizado es la repuesta y para ello, para evitar la acción de la sobriedad es que todos los días se echa a andar una perversa maquinaria de manipulación… ¿Cómo se explica el que una nación entera no se inmute ante las avalanchas de desgracias?
Octavio Paz lo explica con folklórica precisión, nos encanta ser hijos de la chingada, vivir de la chingada, emborracharnos hasta que nos lleve la chingada… y eso habrá de ocurrir, pues a toda borrachera, a todo adicto le toca enfrentarse a los demonios del delirium tremens y solo cuando se toca fondo es cuando los hombres y las naciones renacen.
Ojalá nosotros estemos vivos para verlo…
Nunca una obra como la de LABERINTO DE LA SOLEDAD nos había pronosticado el fin de todo.















