• Como les enseñó el Ganso, entre morenos se “descobijan” sus riquezas… sospechosas

Miguel A. Rocha Valencia

Seguramente el Ganso está encolerizado no sólo por el balconeo de los exitosos miembros de su familia que de la nada se hicieron millonarios sino también de muchos de sus colaboradores cercanos a quienes él considera “honrados” y comprometidos con la causa y que de repente (algunos no tanto), resultaron ricos, casa-tenientes y afortunados inversores de paraísos fiscales o cuentas en el extranjero.

La lista se agranda todos los días y la corrupción del machuchón de Palacio Nacional se ve cada vez más comprometida, porque incluso de él, poco se sabe de sus bienes y dónde están, más allá de aquellos que heredó en vida y usufructúa mientras esté vivo, como toda sucesión testamentaria. Pocos saben del dinero “ganado con el sudor de su frente” y que recibió para dejar de invadir, cerrar o incendiar pozos petroleros, irrumpir la Ciudad de México, sus salarios como jefe de Gobierno, las aportaciones recibidas en cuentas bancarias y desde luego, los más de 3.6 millones de sus mesadas como presidente, pues no da “gasto” ni paga luz, predial ni nada.

Eso sin contar aguinaldos, bonos y lo que guste despacharse, aunque el mesías presuma austeridad con un billete de 200 en su cartera, misma que sólo es de adorno porque hasta las garnachas en carretera, la pagan los ayudantes.

La bronca es que sus cercanos con el estilo impuesto por el jefazo, se hacen pedazos y unos a otros se investigan, no sólo es el caso del anciano vengativo Alejandro Gertz Manero, el Fiscal de los “pies fríos”. Fue él quien filtró lo de la boda del ex titular de la UIF, Santiago Nieto Castillo y le costó la chamba a éste.

Desde luego que Gertz Manero nunca presumió de pobre, por el contrario, su fama de creso es bien conocida, desde que era rector de una universidad privada y mejoró a través de una serie de empleos relevantes. Tal vez su único pecado es manejar sus cuentas a través de otras personas como su hermano difunto para no llamar la atención.

El caso es que las denuncias en su contra son por ocultar sus riquezas, no sabemos si bien o mal habidas aprovechándose desde luego de los cargos ocupados en diversas administraciones. El caso es que, contra lo especulado, las investigaciones de “su” dinero, lavado o no, deviene de sus propias venganzas pues salen a flote cuentas en dólares “inexplicables” o en paraísos fiscales.

Eso lo deberá aclarar Pablo Gómez, a cargo de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda, claro, previa consulta con el profeta de la 4T, aunque se afirma que cuando “la perra es brava hasta los de casa muerde”

Por eso y en analogía, “pies fríos” la tomó contra el ex titular de la UIF simplemente por recibir los temas denunciados ante esa instancia para realizar investigaciones, amén de exigir respeto a los procedimientos institucionales que Gertz no está acostumbrado a observar, pues se siente el “consen” del patrón y se brinca el debido proceso.

Por eso salió lo de las casas de Santiago Nieto que de clasemediero aspiracionista y resentido, pasó a dueño de millonarias propiedades inmuebles, incluyendo menajes y vehículos. Pero su fortuna por más que le acumulen no llegará ni a los siete millones que Gertz guardó a nombre de su hermano en cuentas del extranjero y cuyos dividendos disfrutaba.

Total que tampoco estos personajes, los hijos, hermanos, nuera, cuñadas y demás parentela del mesías, son los únicos mencionados con muy buenos negocios; hay muchos morenos enriquecidos durante este gobierno, como Irma Eréndira Sandoval, su hermano, los ex súper delegados, los que manejan las compras del Banco del Bienestar incluyendo a Rabindranath Salazar, el jefe de la bancada en Cámara de Diputados, la propio Olga Sánchez Cordero y las concesiones de agua; todo lo que se sustraen del Instituto Para Devolver al Pueblo lo Robado. Los desvíos de los programas clientelares y que no se justifican ante la Auditoría Superior de la Federación.

Ni los militares se salvan. A ver cómo sale el general secretario Luis Crescencio Sandoval González, con eso de los casi mil contratos director otorgados a empresas fantasma por siete mil millones de pesos (hasta ahorita).

Y toooodo lo que se sume. Los morenos salieron buenos para “el bisne” y con eso, se mantienen de lacayos o, mejor dicho, fieles hasta la ignominia hacia el Peje.

Qué bueno que se acabó la corrupción.

Por Mi Raza Hablará el Espíritu