• López dueño de su partido, el Ejecutivo, mayoría del Congreso y…

Miguel A. Rocha Valencia

Siempre que pueden, los morenos, desde quien se dice presidente hasta diputados salen con el argumento de que más de 30 millones de mexicanos votaron por ellos. Nadie se los discute, lo interesante es saber para qué les ha servido ese mandato popular “mayoritario”.

Primero no se debe olvidar que en México hay cerca de 90 millones de electores, con lo cual Morena no puede asegurar que la mayoría de los mexicanos está con ese partido. Si acaso, la tercera parte.

Segundo, el voto de confianza de ese tercio del electorado o cuarta parte de los mexicanos, no fue para que hicieran lo que desearan, sino para realizar un proyecto que, según su líder, acabaría con la corrupción, miseria, inseguridad y daría mayor número de oportunidades a los mexicanos para crecer, salir de la pobreza.

Al cabo de dos años ¿Qué tenemos? Objetivamente la corrupción continúa; de los peces gordos prometidos, lo único que tienen es a Rosario Robles presa preventivamente, pero sin probarle nada. Está más comprobado el enriquecimiento inexplicable de Manuel Bartlett y su pareja, la de los hijos de López Obrador y de los profesores Irma Eréndira Sandoval y su esposo John Mill Ackerman Rose, así como las transas de los titulares de Energía, Rocío Nahle y el director del IMSS, Zoé Robledo Aburto.

Ni qué decir a los involucrados en la entrega del 78 por ciento de todos los contratos del gobierno federal a los amigos de la Cuarta, incluyendo Aeropuerto de Santa Lucía, Dos Bocas y el trenecito Maya. Ni qué decir de las dos mil 600 sucursales del Banco del Bienestar donde hasta los programas de computación y operación se dieron a los amigos que luego se compran casas de narcos en el Pedregal.

La lista es mucho más larga, pero falta saber que han hecho en cuanto a eliminar la miseria, la cual, no se redujo sino que se socializó, hoy hay más miserables que antes. La economía, seis semestres en picada encabezada por industrias de la construcción y automotriz, así como descenso del empleo. Y eso, antes de la llegada del COVID-19.

También antes de la pandemia, se desmontaron instituciones como el Seguro Popular y con el todo el sistema de salud. Se cancelaron compras de medicamentos que hoy, se encarecieron.

En cuanto a la mejora, va en reversa; hoy hay menos mexicanos con esperanza de crecer en lo económico, educativo y social. El empleo sigue a la baja y de la seguridad, ni que decir. A pesar de la política de abrazos y no balazos, los delitos de alto impacto crecen como es el caso de la violencia, los muertos, asaltos, secuestros y, ante la evidencia, todo se niega desde el púlpito de Palacio Nacional.

Hoy como nunca, López tiene más poder que los últimos cinco presidentes: Es dueño de su partido, tiene el Ejecutivo, la mayoría del Legislativo federal, controla las legislaturas locales y tienen sojuzgado al poder Judicial.

Y para qué les ha servido, sólo para acumular poder, pero no para mejorar las condiciones del país. López se brinca la Ley y aplica su propia justicia; recorta presupuestos de manera arbitraria, provoca subejercicios y regala el dinero de todos los mexicanos en la conformación de una plataforma electoral que le garantice la permanencia en el poder.

Por si fuera poco, la desconfianza internacional y de empresarios mexicanos, está perdida; el mismo embajador de Estados Unidos lo canta, y todavía pregonan que el T-MEC nos va a sacar de pobres. Gran mentira; el tratado comercial ya existe y a pesar de él, se hunde la economía mexicana confiada en manos inexpertas, vengativas y soberbias.

La verdad urge que la oposición sume y las minorías hagan mayoría por lo menos para evitar que el país continúe hundiéndose en eso que se llama 4T y que nadie conoce, sólo su dueño.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here